36 mil hectáreas deforestadas por represamiento del río Madeira

Vale precisar que en su momento Bolivia, país donde el río Madre de Dios se une a otro para dar origen al Madeira, alertó sobre los supuestos daños ambientales que ocasionarían las represas brasileñas. Incluso su vicecanciller de entonces citó inundación de bosques y áreas agrícolas, disminución de especies acuáticas y migración de poblaciones indígenas y campesinas.

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En el caso de Brasil, la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) anunció antes de la construcción de las represas que tenía pruebas de que hay indígenas no contactados en las áreas afectadas por ambos megaproyectos.

«QUIEN CONTROLA LAS SEMILLAS, CONTROLA LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA»

En este debate es necesario entender tres aspectos: el primero es el registro de semillas como requisito para su circulación (venta, intercambio), el cual lo mantiene la autoridad de semillas; el segundo es la certificación de semillas que, para conseguirlo, se debe cumplir con requisitos como la pureza genética y, el tercero, es el registro de obtentor que es una  forma de propiedad intelectual de las variedades vegetales.

Las bases sociales de las nuevas derechas

Estas clases medias (y una parte de los sectores populares) están modeladas culturalmente por el extractivismo: por los valores consumistas que promueve el capital financiero, tan alejados de los valores del trabajo y el esfuerzo que promovía la sociedad industrial hace apenas cuatro décadas. A menudo no sabemos cómo enfrentar esta nueva derecha. No es agitando contra el imperialismo como la derrotaremos, sino mostrando que se puede gozar de la vida sin caer en el consumismo, el endeudamiento y el individualismo.

Los peligros del Arco Minero del Orinoco: un breve análisis desde la economía ecológica

Creemos importante que en los debates sobre bienestar social, o Buen Vivir, no sólo se reivindique un ideal abstracto de lo que consideramos deseable, sino también referentes que se adecúen a la crisis ambiental global, y a las potenciales consecuencias que esto tendrá. En este sentido, parece que un verdadero objetivo revolucionario es incrementar nuestra resiliencia, es decir, nuestra capacidad de soportar y recuperarnos ante perturbaciones significativas de los entornos y ecosistemas en los cuales habitamos. Nuevos tiempos suponen nuevos desafíos, y por tanto, nuevas maneras de pensarnos y organizarnos.