25 Ene
2016

EL ACUERDO DE LA COP 21: ¿UN DOCUMENTO HISTÓRICO Y UNIVERSAL?

Lograr un acuerdo que rescata algunos principios fundamentales del Convenio de Cambio Climático de Río 92 es una base, pero falta lo principal: la ruta real de acciones para enfrentarlo.

Las dificultades de establecer acuerdos claros para el financiamiento de los países del sur para enfrentar el cambio climático derivan del enfoque de mercado de carbono. Así, la promesa de los 100 mil millones de dólares desde el 2020 para que estos países se conviertan en economías de energías alternativas, está vinculada a la participación de las corporaciones en las soluciones del cambio climático. Pero esa promesa financiera no está definida. El Acuerdo no detalla qué país pagará cuánto, cuándo, dónde, para qué o de qué fuente (pública o privada).

Varias partes son legalmente obligatorias, la más importante es el compromiso de cada país de presentar y revisar cada cinco años sus planes para reducir emisiones, pero no hay ninguna consecuencia si no se cumplen los compromisos.

Los 2 grados de aumento de temperatura acordados constituyen un llamado a la catástrofe, sobre todo para los países más vulnerables. Pero aún con ese techo, la pregunta es, ¿Cómo se va a llegar a esta meta de manera real? ¿O al tope deseado de emisiones de GEI?

La ONU calcula que 26 millones de personas son desplazadas todos los años debido a los desastres naturales, de los cuales el 75% se relaciona con el clima. La vasta mayoría de vidas perdidas ocurren en los países “en vías de desarrollo”.

El Panel Intergubernamental de la ONU sobre Cambio Climático concluyó el 2014 que para limitar el calentamiento mundial a 2 °C, deben mantenerse bajo tierra 3/4 partes de las reservas de combustible fósil, como lo demandan los pedidos de moratorias de numerosos proyectos extractivos en América Latina, lo que no aparece en el documento. Es el caso del Yasuni- Ecuador o Amazonia sin Petróleo- Bolivia y de las numerosas comunidades que luchan en sus territorios contra proyectos extractivos.

El extractivismo es el elemento neurálgico del cambio climático, no abordado en Paris. Sobre nuestra región se cierne el peligro de nuevas fases de acumulación por desposesión, una vez allanado el camino por los gobiernos progresistas que se negaron a escuchar a los territorios sobre la necesidad de un debate serio sobre extractivismo en América Latina.

Fuente: http://www.lostiempos.com/oh/actualidad/actualidad/20160109/el-acuerdo-de-par%C3%ADs-y-la-cop21-%C2%BFsirve-o-no-sirve_329010_731000.html

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