06 Feb
2017

HUMEDALES EN BOLIVIA: ECOSISTEMAS AMENAZADOS POR LA MINERÍA, LA CONTAMINACIÓN Y LA SEQUÍA

La sequía y la contaminación en el lago Titicaca son la mayor preocupación de los pobladores de San Pedro de Tiquina, municipio ubicado en el departamento de La Paz. Los comuneros aseguran que las aguas del Lago Menor del Titicaca o Lago Wiñay Marka retrocedieron al menos 20 metros en la comunidad de Santiago de Ojje provocando la pérdida del 60 % de sus cultivos de papa y haba al no contar con esa agua para el riego.

“En el lago Mayor no se nota porque solo dos metros ha bajado esta temporada. En nuestra comunidad es donde se ve porque nuestras chacras quedaron lejos del agua”, afirma Víctor Jiménez Segales, miembro de la central Agraria de San Pedro de Tiquina.

Pero esto es apenas una muestra de lo que ocurre con este tipo de ecosistemas. La agricultura extensiva, la contaminación, el sobrepastoreo y el cambio climático amenazan a los humedales de importancia internacional de Bolivia, así como también la actividad minera y forestal, la sobreexplotación de recursos hídricos, la introducción de especies exóticas e invasoras y el turismo no regulado.

Vista panorámica del Lago Titicaca (Bolivia). Foto: Miriam Telma Jemio.

El caso más grave es la desaparición del cuerpo de agua del lago Poopó, impactado por la sequía y la actividad minera. En la cuenca endorreica también están Los Lípez compuesto por más de 30 lagunas como la Colorada. Estos humedales están impactados por la sequía, según el gobierno, y en las tierras bajas por el pastoreo y la falta de planificación, reconoce la viceministra de Medio Ambiente, Cinthia Silva, quien afirma que ya está en marcha la Estrategia de los Humedales que buscar revertir la situación.

En el mundo existen 2250 Humedales de Importancia Internacional o “sitios Ramsar”, que están protegidos por los beneficios que brindan al país y al mundo. Bolivia es el primer país en el mundo con mayor cantidad de sitios Ramsar. Los humedales de interés internacional bolivianos son 11 y ocupan una extensión de más de 14 millones de hectáreas: Los Lípez, Lago Titicaca (Sector Boliviano), Cuenca de Tajzara, Bañados del Izozog y el río Parapetí,  Palmar de las Islas y las Salinas de San José, Pantanal Boliviano, Laguna Concepción, Lagos Poopó y Uru Uru, Río Blanco, Río Matos y Río Yata.

“Los humedales son esenciales para ofrecer servicios ecosistémicos relacionados con el agua, como son el suministro de agua potable para el consumo, agua para la agricultura, agua de refrigeración para el sector energético y regulación del caudal de agua (por ejemplo, regulación de crecidas). Junto con el papel que desempeñan en el control de la erosión y el transporte de sedimentos, los humedales también contribuyen a la formación de tierras y, por lo tanto, a la resiliencia ante tormentas. Dan, además, una amplia variedad de servicios que dependen del agua, como la producción agrícola, la pesca y el turismo”, según la Convención de Ramsar.

A pesar de su importancia, en el mundo se ha perdido el 60 % de los humedales. Los tomadores de decisión aún no han intervenido como se debe, señala un mensaje de la Convención que este año que ha elegido como tema para el Día Mundial de los Humedales  2017: “Humedales para la reducción del riesgo de desastres”.

Los humedales son áreas naturales valiosas que suministran agua potable y suelos fértiles para la agricultura familiar. Además son reguladores de los regímenes hidrológicos, estabilizadores del clima local, ayudan a recargar los acuíferos y a purificar el agua, son sumideros de carbono (mitigación del cambio climático) y albergan a especies migratorias.

Sequía, minería y contaminación afectan a humedales del altiplano

El lago Poopó se secó. Esta noticia dio la vuelta al mundo en 2016. “El mini satélite de la ESA Proba-V, encargado de monitorizar la superficie de la Tierra diariamente, ha podido registrar la desaparición del segundo lago más extenso de Bolivia. Se ha confirmado la evaporación completa del lago Poopó”, así informaba la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) el 9 de febrero de 2016.

Las imágenes del lago Poopó obtenidas por el satélite Proba-V el 27 de abril de 2014, el 20 de julio de 2015 y el 22 de enero de 2016. Foto: Agencia Espacial Europea.

Según la ESA son varias las causas de este desastre ambiental, entre ellas: la extracción del agua del lago para la minería y la agricultura, la constante sequía provocada por el calentamiento del océano Pacífico a causa de El Niño y el cambio climático. Además, la naturaleza superficial del lago Poopó, una profundidad media de solo tres metros y el entorno árido montañoso, lo hacían frágil a las oscilaciones del clima.

El biólogo Enrique Richard, quien realizó varias incursiones a la zona afectada en 2016, le explicó a Mongabay Latam que el lago tiene características fluviales, es decir, depende de las aguas que provienen de los ríos principalmente del río Desaguadero las cuales en los últimos años fueron desviándose para las actividades mineras, lo que a su vez impidió que el  Poopó recibiera el caudal necesario para colmar toda su superficie de 3000 kilómetros cuadrados. Si a esto se suma la escasa profundidad del lago y la gran altitud propia de su ubicación geográfica, el resultado era previsible:  terminó secándose.

Según el Ministerio de Medio Ambiente, la disponibilidad de agua para el Lago Poopó depende directamente de la regulación hídrica del Sistema Titicaca, Desaguadero, Poopó y Salares (TDPS), el cual se implementó en la década de los noventa y no se ha actualizado a la fecha. Es decir, no se ha considerado una nueva realidad de escasez, de incremento de temperatura y la modificación del ciclo hidrológico en la zona. Además, al tratarse de un recurso hídrico binacional requiere de la atención tanto de  Bolivia como Perú.

El lago Poopó y el Uru Uru fueron declarados sitio Ramsar en 1992. La ficha de descripción señala: “La salinidad, la baja profundidad, las condiciones climáticas correspondientes a este piso altitudinal típicamente puneño y sus características bióticas hacen del humedal un lugar estratégico para la conservación de numerosas especies. Constituye uno de los principales cuerpos de agua donde se reproduce el flamenco chileno (Phoenicopterus chilensis) y el flamenco andino (Phoenicoparrusandinus); hábitat importante para anátidos, aves playeras y migratorias. Adaptados a este medio, viven dos de las etnias más antiguas del Continente Sur Americano, los Uru Muratos y Chipayas”.

La cuenca del Lago Poopó presentaba alta diversidad biológica, especialmente en lo que refiere a las aves y se considera como parte de centros de endemismo en especies de flora y fauna. Al secarse, explicó Richard, se perdió una gran biodiversidad, especialmente la segunda población más importante de Rollandia microptera (más conocido como el “zambullidor”), especie endémica de la cuenca Titicaca – Poopó. “El lago seco permitió además el ingreso de cazadores furtivos que diezmaron poblaciones de vicuñas y flamencos”, remarcó el investigador.

A este humedal y área protegida, le afecta también la contaminación proveniente de la actividad minera, como se describe en su ficha de Ramsar: “Desde su formación en 1995, el lago Uru Uru ha recibido aguas contaminadas provenientes del río Sora Sora, las cuales se originan en el río Huanuni, que a su vez es afectado por la actividad minera de la Mina Huanuni, el más importante yacimiento de estaño de Bolivia. Existe contaminación orgánica y bacteriológica por las aguas residuales y desechos urbanos provenientes de la ciudad de Oruro en el lago Uru Uru”.

Otros aspectos adversos que afectan las características ecológicas del humedal son “la caza indiscriminada de vicuñas, flamencos y otras aves acuáticas, así como la extracción de la tola (planta nativa), en cantidades excesivas para su uso como combustible”.

A la fecha la situación no ha cambiado, más empeoró en las última década con el desvió de las aguas del río Desaguadero para actividades mineras y agrícolas. La viceministra de Medio Ambiente, Cinthia Silva, aseveró que el gobierno ya inició un trabajo de manera integral para manejar toda la cuenca Endorreica que incluye al lago Titicaca y al río Desaguadero. “Se tiene que encarar de manera integral el problema para resolver el trasvase del río Desaguadero, ver los escenarios de cambio climático, el incremento de la sequía, reordenar los usos del agua y encarar la situación del sector pesquero. Estamos uniendo esfuerzos en el ministerio para volverlos en estrategias, en este caso para los humedales”, explicó aseveró a Mongabay Latam la viceministra de Medio Ambiente.

La autoridad mencionó también que la Gobernación de Oruro, departamento donde está el lago Poopó, reportó que el espejo de agua se está recuperando debido a las lluvias registradas en la zona. A esto Richard señala que ese cuerpo de agua no depende de las precipitaciones sino de la recepción de aguas de sus afluentes, el 80 % proviene del Desaguadero; por tanto, mientras no se draguen los sedimentos y no se reencaucen sus aguas hacia el lago hasta recibir un caudal de al menos 20 metros cúbicos por segundo se volverá a secar en un par de meses.

Sobre las más de 300 empresas y cooperativas mineras que el investigador menciona operan en la zona sin autorización y usando agua del río Desaguadero, la viceministra Silva aclaró que esa contaminación no la están provocando “las mineras que operan en la zona legalmente porque cumplen con las normas establecidas”. Lo que pasa es, dice, que con el boom del precio del oro se generó un desorden que rebasó la capacidad de control del gobierno. “No es que desde el ámbito ambiental somos permisivos y no estamos controlando. El tema (de las operaciones mineras sin autorización) es muy complejo de encarar, pero estamos trabajando primero en conocer cuántas son y dónde están, para luego, encarar una estrategia que permita su regulación”, explicó.

En la cuenca endorreica, también se encuentra el humedal del lago Titicaca que cumple un papel regulador del microclima local, que favorece los procesos de producción porque reduce el riesgo de heladas y aumenta relativamente las lluvias. “Es un elemento regulador fundamental de la dinámica hídrica local. Productos del lago, como la pesca y forraje para ganado son básicos en la economía de la población ribereña”, describe el documento que lo acredita como sitio Ramsar desde 1998.

Lago Titicaca (Bolivia). Foto: Miriam Telma Jemio.

Este lago se destacaba por la presencia de especies de peces endémicos como el humanto (Orestias cuvieri) y la boga (Orestias pentlandii) hoy considerados extintos. Otras especies que aún persisten son el ispi (Orestias mooni) y el mauri (Trichomycterus dispar), aunque también están amenazados por la introducción de especies foráneas como la trucha y el pejerrey, explica el biólogo Richard.

Todo este ecosistema está amenazado por la contaminación y la sequía. El lago Menor es el más afectado por la contaminación concentrada en la bahía de Cohana (en territorio del municipio de Puerto Pérez), la zona está sedimentada de los desechos que son arrastrados desde la ciudad de El Alto y otros municipios como Viacha, Laja, Pucarani y Puerto Pérez a través de los ríos Pallina y Katari. Varias instituciones que investigaron el problema en la zona explicaron que eso genera una sobrepoblación de algas verdes que luego se van al fondo y se pudren eliminando un sustrato tóxico que es liberado al removerse naturalmente esa materia. Eso volvió tóxico el agua del lago y provocó la muerte peces y la migración aguas más adentro. En marzo de 2015, pobladores de las islas Quehuaya y Pata Patani hallaron cientos de peces, ranas y aves muertas. Lo preocupante, según el biólogo e investigador Arturo Muñoz es que esto volverá a suceder si no se toman acciones para limpiar la zona.

Campaña de limpieza del lago Titicaca. Foto: Ministerio del Ambiente.

Para los pobladores de San Pedro de Tiquina lo más preocupante es la sequía. Valentín Llanque Iraloque, de la comunidad Camacachi del municipio San Pedro de Tiquina, le dijo a Mongabay Latam que esperan que con las lluvias de febrero suba al menos un metro el agua del lago Titicaca porque saben que “este año, por la sequía, poco va a llover”. Los pobladores temen que este fenómeno afecte a los cultivos que tienen en las orillas del lago.

Llanque nos contó que lo que abunda ahora son los peces de criaderos particularmente la trucha y ya no les va bien en la pesca. “En una semana 16 pescados he sacado. Antes en un día sacaba entre 200 a 300. Claro que siempre es factor de suerte”, asegura el comunero.

Comuneros de San Pedro Tiquina. Foto: Miriam Telma Jemio.

Antonio Sáenz Rodríguez, secretario general de la Comunidad Amacari de San Pedro de Tiquina, corrobora la situación de la reducción del nivel del agua. “Es como si fuera un campo sin riego. Y el año pasado hemos perdido por lo menos el 60 % de nuestros cultivos de papa, habas, maíz, arveja y cebolla”, sostuvo.

En otras regiones del lago Menor, como la comunidad Santiago de Ojje, señalan que el agua del lago bajó por lo menos 20 metros. Víctor Jiménez Segales, miembro de la central Agraria de San Pedro de Tiquina, le dijo a Mongabay Latam que eso hizo secar a la totora, por eso el ganado de la región no cuenta con esa planta acuática para alimentarse. En ese periodo seco también tuvieron muy poca producción de papa. “Casi lo mismo que hemos sembrado de semilla hemos recuperado de la papa y la haba, porque no tenemos riego”, afirmó.

Para encarar estos problemas en noviembre pasado los presidentes de Bolivia y Perú, países que comparten el Titicaca, firmaron un acuerdo y aprobaron los lineamientos y acciones para la recuperación ambiental del lago y de su diversidad biológica. Para ello se aprobó un proyecto del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) destinado a atender la problemática del sistema Titicaca-Desaguadero-Poopó. Este proyecto incluye la elaboración de un plan de conservación de especies emblemáticas como la rana gigante y el zambullidor. Y para encarar el tema de contaminación, la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales, de residuos sólidos y vertientes que son contaminantes.

Lago Titicaca (Bolivia). Foto: Miriam Telma Jemio.

El primer humedal reconocido internacionalmente

El primer sitio Ramsar boliviano fue la laguna Colorada, ubicada en el departamento de Potosí. En 2009, Bolivia sumó a este sistema un nuevo espacio de protección que lleva el  nombre de Sitio Los Lípez. Esta decisión surgió como una necesidad, porque el desarrollo intensivo en la laguna y la construcción de infraestructura turística en lugares poco adecuados y próximos a los cuerpos de agua, originó cierta contaminación por no contar con sistemas adecuados de evacuación de aguas servidas. Este espacio natural recibe alrededor de 120 000 turistas al año.

El Sitio Los Lípez es un complejo de lagunas endorreicas permanentes, salinas, hipersalinas y alcalinas, con abundante presencia de tres especies de flamencos y otras aves acuáticas residentes y migratorias boreales, sitios prioritarios de nidificación regular de flamencos altoandinos Phoenicoparrus james y P. andinus, con presencia de algunas especies casi amenazadas como la gallareta cornuda (Fulica cornuta). En este sitio, situado en un paisaje esencialmente volcánico en una zona semidesértica y vulnerable al cambio climático, existen además humedales geotérmicos subterráneos interconectados.

En el caso de la Laguna Colorada, que forma parte de la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Abaroa, la principal amenaza es la sequía. Cada año se reporta la disminución del espejo de agua de un ecosistema único que alberga a más de 30 000 flamencos. Su superficie abarca 54 kilómetros y tiene una profundidad promedio que oscila entre los 35 y 80 centímetros.

Laguna Colorada. Foto: Carlos Capriles.
Flamencos en Laguna Colorada, sitio Ramsar. Foto: Oscar Rocha.

Para recuperar esta laguna, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) realizó un estudio con el fin de evaluar la posibilidad de trasladar agua de la vertiente de Huaylla Jara, ubicada a 495 kilómetros de la ciudad de Potosí, a la laguna. Un informe previo había confirmado previamente la compatibilidad de las aguas de ambas fuentes. “En la laguna Colorada hay un proceso cíclico de sequía que nos preocupa. Se analizaron las aguas de los posibles aportantes, lagunas, pozos de agua y otros bañados que hay en la zona para ver si las cualidades físicas son iguales”, explicó Silva.

La bióloga Eliana Flores alertó a Mongabay Latam de que existe una amenaza adicional a la sequía: la construcción de la planta geotérmica Laguna Colorada. Para la experta, la planta podría deteriorar los volcancitos como atractivo turístico singular, pero también provocar un desequilibrio en el ciclo del agua en esta zona desértica, único sitio de nidificación de la parina chica (Phoenicoparrus jamesi). Y no solo eso, las aves que frecuentan la zona como los flamencos y las especies migratorias podrían chocar durante su vuelo con las líneas de transmisión de energía.

Instalaciones del Proyecto Geotérmico Laguna Colorada que generará 100 megavatios. Foto: Cortesía ABI.
Parte de las instalaciones del Proyecto Geotérmico Laguna Colorada que generará 100 megavatios. Foto: Cortesía ABI.

La viceministra de Medio Ambiente aseguró que actualmente se realiza un estudio para conocer las causas de la reducción del agua de la laguna. Y agregó que este incluye la evaluación de los trabajos realizados por el proyecto geotérmico, tomando en cuenta que en su primera fase se realizaron perforaciones para colocar unos tubos para el escape del vapor de gas caliente. “Se realiza un estudio del balance hídrico para conocer qué está pasando con las aguas subterráneas que le aportaban, con lo cual se tomará una decisión para actuar”, explicó. Espera que el estudio esté listo en el primer trimestre de este año.

Ave migratoria (Calidris bairdii) en Laguna Colorada. Foto: Carlos Capriles.
Ave migratoria (Phalaropus tricolo) en Laguna Colorada. Foto: Carlos Capriles.

Humedales en la Amazonía amenazados por la actividad productiva

En el departamento de Santa Cruz se encuentran cuatro de los 11 Sitios Ramsar que tiene Bolivia. Nuestro departamento se caracteriza por ser la región del país que garantiza su seguridad alimentaria, en tal sentido, las principales actividades productivas (agrícolas y ganaderas) que se realizan en nuestro departamento, son fundamentales para el desarrollo y progreso de la región y para garantizar alimento para toda la población del país. Por lo tanto, las funciones ambientales que nos ‘regalan’ los humedales (provisión de agua) entre otros,  permiten que nuestro departamento siga produciendo”, afirma Juan Carlos Añez, director de Conservación del Patrimonio Natural de la Gobernación de Santa Cruz.

Los sitios Ramsar de este departamento están ubicados dentro de las áreas protegidas: El Pantanal (El Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Pantanal Otuquis), El Palmar de las Islas Salinas de San José y los Bañados del Izozog y el Río Parapetí (PN y ANMI Kaa Iya del Gran Chaco) y Laguna Concepción (en el área protegida y UCPN Departamental Laguna Concepción). “Si bien se encuentran con amenazas, el mismo hecho de que estén al interior de un área protegida garantiza su cuidado y protección, porque son territorios con normas que regulan su uso y aprovechamiento, y que establecen prohibiciones a las actividades productivas”, resalta Áñez.

Al igual que a nivel mundial, entre los principales factores que dañan estos ecosistemas está el avance de la frontera agropecuaria, la contaminación y el cambio climático.

La Gobernación, a falta de normativa nacional específica especial que regule el uso y aprovechamiento de estos sitios, aplica el D.S. 24781 (Reglamento General de Áreas Protegidas, DS Nº 24781) para proteger los humedales de importancia internacional.

En el municipio de Pailón señalan que la Laguna Concepción se redujo considerablemente en los últimos años por problemas ambientales y de gestión, llegando incluso a secarse. Este gobierno municipal realizó gestiones para proteger y recuperar la laguna.

El director de Conservación del Patrimonio Natural señaló que en los más de 300 kilómetros cuadrados que corresponden al Sitio Ramsar solo se permiten las actividades de guardianía y de investigación científica.

La laguna Concepción es un área municipal protegida y está ubicada en la Provincia Chiquitos, aproximadamente a 230 Kilómetros de la ciudad de Santa Cruz. Es uno de los humedales de mayor extensión del departamento y de gran valor para el funcionamiento del ecosistema de la región Chiquitana. Entre la fauna representativa están: la sicurí, la capiguara, urina, tatú, tuyuyú, manguarí, gallaretas, piyos, loros y cotorras. La flora característica está conformada por la palma real, curupaú, cuchi, pequí, entre otras. El taropé y pochi, como flora acuática, y una gran variedad de gramíneas como el camalote, arrocillo y el junquillo.

Según la Gobernación cruceña, con la disminución de la explotación de palma y madera, los incendios forestales y de pampas, el estado de conservación del Área Protegida es bueno. Sin embargo existe todavía presión de la frontera agrícola en el sector Oeste y Norte.

Los humedales de Bañados del Izozog—Río Parapetí, el Palmar de las Islas—Salinas de San José y el Pantanal boliviano son el hogar de cientos de especies de flora y fauna que se encuentran amenazadas en otras partes del país y del mundo. Entre la fauna están el jaguar, el tapir, la nutria gigante de río y el guacamayo (macagua). Estos sitios Ramsar desde 2001, también declarados áreas protegidas,  son importantes reservas de agua dulce para las poblaciones de esas regiones.

El Pantanal boliviano es un mosaico de lagos, lagunas, ríos, sabanas inundadas, palmas, bosques secos y cerrados.Regula las inundaciones y las sequías de una extensa área del este de Bolivia, y alberga por lo menos 197 especies de peces, más de 70 especies de anfibios y reptiles, más de 300 especies de aves y más de 50 especies de mamíferos grandes.

El sistema de humedales de El Palmar de las Islas y Salinas de San José es la única fuente de agua dulce para una extensa área de la región del Chaco. Sus territorios circundantes han sido ocupados tradicionalmente, y de manera casi exclusiva, por el pueblo indígena Ayoreo.

En el mismo Chaco, los humedales de Bañados del Izozog y Río Parapetí están conectados con la cuenca del Amazonas, formando un corredor biológico y genético, y son fuente esencial de agua dulce para el grupo indígena Izoceña

Los humedales más nuevos están en el Beni

El departamento del Beni alberga tres sitios Ramsar que abarcan más de 6,6 millones de hectáreas, equivalente al 33 % del departamento. Los tres nuevos humedales de Bolivia son: Río Blanco (2 404 916 hectáreas), Río Matos (1 729. 788 ha) y Río Yata (2 813 229 ha).

Flamencos y aves migratorias en el Río Yata, sitio Ramsar. Foto: Daniel Alarcón.

Río Blanco es un extenso e importante sistema de llanuras aluviales, ubicado al nordeste del país, con bosques amazónicos inundables. El sitio alberga una enorme biodiversidad representada por 87 especies de mamíferos, 433 de aves, 61 de reptiles y 436 de peces.

El Sitio Ramsar Río Matos (1 729 788 ha) se compone de una gran diversidad de ecosistemas, con llanuras aluviales, ríos, lagos y marismas recientes, generalmente representativos de los bosques inundables amazónicos. Existen en el sitio 24 especies amenazadas de vertebrados, como la nutria gigante (Pteronura brasiliensis) y el mono araña (Ateles chamek).

El Sitio Ramsar Río Yata (2 813 229 ha) abarca un mosaico muy extenso de ecosistemas formados básicamente de llanuras aluviales, ríos, lagos y marismas recientes. Ubicado en una zona de transición, el sitio presenta características únicas en lo que respecta a procesos de formación de ecosistemas y sucesión de especies vegetales.

Río Yata, sitio Ramsar. Foto: Daniel Alarcón.

Cinthia Silva señala que los bofedales de las pampas del Beni se usan mucho para la ganadería porque los pastos son muy ricos, pero que el pisoteo de los animales dañan la base de los mismos y pueden destruirlos perdiendo esa fuente de agua que son parte de los humedales.

Urgen políticas de conservación

Los investigadores Marlene Quintanilla y Daniel Larrea señalan que pese a la declaratoria de tres nuevos sitios Ramsar en el 2013 -Yata, Matos y Blanco- y al posicionamiento de Bolivia como líder en humedales de importancia internacional, su gestión y manejo no han logrado plasmarse en estrategias de conservación o desarrollo a nivel nacional y local.

Sostienen que su reconocimiento mundial no ha sido suficiente. Para los expertos, los beneficios ecosistémicos que proveen no son valorados por los actores locales y su conservación está asegurada por ahora, solo porque muchos de los humedales se encuentran dentro de áreas protegidas (aproximadamente el 50 %), como ocurre con los sitios Ramsar Bañados del Izozog Río Parapetí y Palmar de las Islas Salinas de San José. Es decir, para Quintanilla y Larrea no existe un cuidado especial de estos ecosistemas.

Es de suma importancia que se reconozca a estos sitios Ramsar como proveedores de funciones ambientales múltiples como la disponibilidad de agua, regulación del clima, biodiversidad y como espacios esenciales para la producción de alimentos, señalaron los biólogos, y agregaron que es necesario contar con una política que promueva su conservación.

“Estamos trabajando en un inventario (…) para tener una buena comprensión de las funciones de cada uno de estos humedales, para luego poder gestionarlos correctamente”, dice Silva.

La Estrategia de Humedales planteada por el gobierno y trabajada en el último trimestre de 2016, fue aprobada a través de una resolución ministerial y busca articular a todos los actores involucrados en los humedales para “tener una buena coordinación, sumando esfuerzos y evitando la duplicidad”, señala la autoridad.

La estrategia contempla fijar lineamientos para el uso racional de los humedales y sus fuentes de agua, articular proyectos, sistematizar y recuperar saberes locales, entre otros puntos que buscan asegurar una  gestión integral de estos sistemas.

Para el investigador Enrique Richard lo que también hace falta es una mayor difusión de la importancia de los humedales para que la población se involucre en su protección.

Fuente: https://es.mongabay.com/2017/02/humedales-bolivia-ecosistemas-amenazados-la-mineria-la-contaminacion-la-sequia/

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