02 Ene
2015

Los caminos de la desestructuración indígena en Pando

Cobija, 15  de diciembre del 2014.

Es la carretera más cara construida en Pando.  La carretera la construyeron y ripiaron  en tres fases de construcción con tres autoridades diferentes. Se inició en la época de Podemos con Leopoldo Fernández el 2008 con  una inversión de 20 millones de bolivianos. Después fue continuada por el militar Rafael Bandeira con otra inversión de 22 millones de bolivianos. Finalmente el actual gobernador Luis  Flores  que también ha gastado 25 millones. Sobre el caso se han realizado  varias denuncias verbales de negociados con sobreprecios y de empresas fantasmas que deben ser investigados porque en todos los casos se utilizaron maquinaria del  Servicio Departamental de Caminos (SEDCAM).

Otras carreteras vecinales o ramales se construyeron desde la ruta troncal hacia las comunidades indígenas ubicadas en las orillas de los ríos Beni y Madre de Dios. Estas carreteras conectan a las comunidades de Miraflores, Galilea, Portachuelo Alto, bajo y medio, Trinidacito, Contravaricia, Brígida, Sinaí, Genechiquia, Loreto, bella Vista, San Pablo, Palestina. En su mayoría se trata de comunidades indígenas Ese Ejjas, Cavineños y Tacanas.

Pero ¿cuales han sido los efectos de estas  carreteras  construidas en territorios indígenas?.  Primero que se facilitó el saqueo de recursos naturales de madera y castaña por empresarios e intermediarios que compran estos productos llevando bebidas alcohólicas en época de zafra para intercambiar por castaña. En muchos casos invaden el territorio indígena sin permiso alguno porque no existe ningún control de ingreso y salida.

Desde Riberalta ingresan cazadores y pescadores furtivos ilegales que invaden el territorio de manera constante, los centros castañeros, los lagos, ríos y arroyos para depredar recursos de la flora y fauna.

Una comunidad indígena, llamada Contravaricia abandonó su lugar de origen a la orilla del río, para ubicarse a orillas de la carretera troncal por la facilidad del flujo del transporte, pero dejando atrás toda una historia de convivencia y de relaciones de armonía con el bosque, el río, los arroyos y lagos. Es como un desarraigo voluntario de su habitat y de relaciones culturales. Es difícil descifrar la lógica porque es una pérdida de la abundancia de peces, patos silvestres, tortugas del río y otras aves y animales de monte ricos en proteínas. También se dejan lugares sagrados de ritos y lugares de aprendizaje de las nuevas generaciones para pescar, cazar, nadar, conocer las propiedades de plantas,etc.

Pero eso no es todo. Justamente en Contravaricia  se asentó un campamento permanente del Servicio Departamental de Caminos, que de una forma u otra, influencia o incide  en la cultura o modo de vida de la comunidad, muchas veces con efectos negativos en el pensamiento y en el choque cultural de las cosmovisiones de vida.

Otro ejemplo de la influencia de la modernidad, el desarrollo y el progreso cuando llegan carreteras, energía eléctrica, telecomunicaciones,  construcción de viviendas sociales y transporte de comerciantes intermediarios en las comunidades indígenas.  ¿Cuáles son sus consecuencias?

Veamos el caso de la comunidad indígena de Portachuelo. Con la construcción de la carretera llegaron las movilidades y comerciantes intermediarios ofreciendo  mercancías de todo tipo, alimentos, ropa y alcohol a cambio de maderas, castaña, artesanías.  Observando en ambos lados del camino se ven las huellas de cómo están sacando toda la madera y hasta arboles de castaña caídos.

La instalación de la energía eléctrica se convierte en un problema presente o futuro porque hay que pagar por el consumo y en la comunidad no hay circulante, dinero constante para el pago del servicio. Podrá ser subvencionado por cierto tiempo pero no por siempre. Entonces también se puede ver televisión de canales internacionales en su mayoría que se convierten en vehículo de alienación cultural y copia de patrones culturales consumistas de la sociedad modernista. No están preparados para tener una mirada crítica  frente a la influencia externa.

Por otra parte el Estado construyó  viviendas  sociales nucleadas y las familias que vivían dispersas en tres zonas: Portachuelo Alto, Medio y Bajo  por requisitos del proyecto tuvieron que juntarse en una sola área lo que trajo una serie de nuevos problemas.  También quedaron desarraigados de su espacio vital, de su hábitat, lejos del dominio del área del  bosque, lejos de sus árboles, lejos del área  donde criaban sus gallinas, sus patos, sus chanchos y petas, ya no lo pueden hacer porque están nucleados. Se podrán imaginar los problemas de vivir cerca cada cual y una casa de calamina caliente y hasta hacer el amor y discutir los problemas de la familia que es un problema interno.

Pero lo más grave es que los trabajadores  que fueron a construir las  viviendas se involucraron  con las mujeres indígenas, algunas con consentimiento y otras forzadas y hasta violadas. Varias mujeres después fueron abandonadas en la comunidad, algunas con hijos.  Otras fueron llevadas o se fueron a Riberalta detrás de los progenitores. Los padres viven preocupados porque no se sabe en qué condiciones se encuentran esas mujeres, cómo están siendo tratadas; y lo peor de todo no se pueden comunicar vía celular porque ni para eso está sirviendo el sistema de telecomunicaciones que se cae a cada rato.

Lo mencionado aquí solo es un modesto acercamiento a estos problemas ocasionados por la integración caminera, el desarrollismo, la modernidad y el consumismo de proyectos que más que traer soluciones y proteger los derechos humanos fundamentales de los pueblos indígenas los están vulnerando de forma progresiva y donde los efectos perversos y negativos son irreversibles.

Como reflexión final no me queda más que repetir una frase que observe en las redes sociales de una movilización indígena en algún lugar de Sur América: “Nosotros no estamos ciegos, no estamos en contra del desarrollo, estamos en contra del desarrollo ciego”.

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Fobomade

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