El Silala y el Mar

Cuando escuchamos expresiones de que  no hay que dar ni una gota de agua  del Silala a Chile, o la de usar la totalidad de estas aguas solo para los bolivianos me parece que estamos incurriendo en la misma actitud egoísta y mezquina de los sectores oligárquicos históricos que han inculcado en las generaciones chilenas, la negación del acceso soberano de Bolivia al mar.

Está bien priorizar y utilizar las aguas del Silala para el desarrollo integral sostenible de las comunidades  de Potosí, pero si hubiese suficiente como para compartir con poblaciones del norte de Chile porque negarlo.  ¿Qué necesidad hay de decir y negar el agua a los pueblos del Norte de Chile?  No significa regalar nuestros recursos, no significa claudicar nuestros derechos históricos sino reafirmar una certeza: nuestros pueblos deben compartir sus riquezas no solo materiales, sino culturales, espirituales y simbólicas.

No se trata de  la lógica: -Te doy agua del Silala y me das Mar-  -Si te doy una cosa  me das esto otro –   No se trata de valor de cambio. Lo importante es  compartir como el Aptapi (la mesa comunitaria)  Poner en la mesa común lo que tenemos. -Si Bolivia  necesita Mar, además de ser un derecho histórico,  yo (el pueblo de Chile)  puedo dártelo porque somos pueblos hermanos-  Si Chile necesita agua del Silala o Gas porque negarlo. El problema no está  entre nuestros pueblos sino entre  los intereses oligárquicos y las transnacionales de Chile y el Chauvinismo Nacionalista radical boliviano. Esa relación, esa lógica perversa, esa concepción  hay que superarla con el hermanamiento entre los pueblos.

En el siglo XII, nuestra Abya Yala  no tenía límites, durante la colonización nuestros pueblos sufrieron el más  brutal genocidio. Después vino la independencia  y  se formaron nuestros países pero construyeron barreras entre los pueblos. Las oligarquías locales y la expansión del mercantilismo mundial nos han hecho pelear entre nosotros. No olvidemos que la Guerra del Pacifico se dio por la expansión del capitalismo ingles y los intereses económicos de la oligarquía chilena de esa época. Nos han  dividido y nos han saqueado.

Pero igual, pese a las adversidades históricas, siempre  nuestros pueblos se han dado el modo de hermanarse, de cooperarse, de ser solidarios inclusive en la distancia.

Basta recordar que hubo chilenos como los hermanos Uriondo (Francisco y Manual)  que lucharon en las guerrillas de la independencia en Tarija  junto a  los Montoneros de Eustaquio “Moto” Méndez.  Cómo olvidar a los guerrilleros chilenos que lucharon junto a Néstor  Paz en Teoponte.  El propio ex presidente Socialista de Chile, Salvador Allende quería mar para Bolivia como lo expresó en una entrevista concedida al periodista boliviano Néstor Taboada Terán el 12 de noviembre de 1970.  No podemos dejar de mencionar la alegría y la celebración de las fuerzas progresistas  y los movimientos sociales de Bolivia cuando Salvador Allende fue elegido Presidente de Chile y el haber compartido el sufrimiento amargo del golpe de Estado y la dictadura Pinochetista.  Cabe recordar que Allende también acogió a los refugiados bolivianos que huyeron  de la dictadura Banzerista en los 70.  Existen tantas historias sobre la hermandad de los pueblos entre Bolivia y Chile en las buenas y en las malas que hay que divulgarlas a las nuevas generaciones en la construcción de actitudes solidarias.

En los últimos tiempos las múltiples manifestaciones de diferentes sectores de la sociedad chilena nos dan otra pauta del camino a seguir hacia el Mar. Indígenas, obreros, organizaciones sociales, artistas, intelectuales, parlamentarios, se han manifestado  apoyando el “Mar para Bolivia”.  Hay que destacar y agradecer el apoyo militante del pueblo Indígena Mapuche a nuestra causa marítima. Precisamente  es un pueblo en lucha permanente en contra de las oligarquías chilenas y transnacionales que los despojan de sus territorios, saquean sus recursos naturales y criminalizan la protesta social. También nosotros expresamos nuestra solidaridad más profunda con sus luchas por la liberación del pueblo Indígena Mapuche en Chile.

Nos están  mostrado el camino; el de seguir estrechando los lazos de hermandad entre los pueblos.  La integración para cooperar, el compartir un destino común es la forma en que se puede construir una poderosa conciencia social y corriente de opinión en Chile para generar apoyo  para nuestra causa. Por esa razón se deben realizar actividades permanentes de hermanamiento y de comunión entre nuestros pueblos a través de expresiones culturales, artísticas, y deportivas. La solución nunca vendrá de las oligarquías de ambos países sino del hermanamiento y la comunión de pueblo a pueblo.

Respecto a la anunciada demanda de Bolivia a la Corte Internacional de Justicia de la Haya creo que nuestro derecho es justo pero en  la coyuntura de la Geopolítica Mundial  capitalista es poco probable que la balanza jurídica nos favorezca. Sin embargo, siendo optimista, en el hipotético caso de que se dicte una resolución favorable a Bolivia, por la tendencia salomónica de sus fallos no será de restitución absoluta de territorios con soberanía. Como la Corte de la Haya no puede obligar el cumplimiento de sus resoluciones Chile puede negarse a acatar el dictamen.

Más allá de la Corte de la Haya, lo real es que solo el escenario de un cambio sociopolítico de la coyuntura chilena puede acercarnos al mar. Cuando la oligarquía chilena y transnacional pierda la hegemonía económica y política, cuando las fuerzas progresistas tomen el poder político y económico y cuando se genere una poderosa conciencia política y social de la mayoría del pueblo chileno que sea solidaria con la causa marítima de Bolivia se podrá tener bases más sólidas para lograr el objetivo.

Por otra parte pienso que  si Bolivia accediese al mar con soberanía, toda la economía del norte chileno se caería o por lo menos se debilitaría. La ecuación de los intereses económicos del norte chileno y de Bolivia, el derecho al acceso al mar de nuestro país y la solidaridad entre los pueblos  hermanos es el camino viable.-

Mientras tanto se deben construir condiciones y relaciones favorables a nuestra aspiración marítima como la de  impulsar la propuesta de  una zona trinacional de libre circulación que nos acerque al mar sin restricciones, sin la carga burocrática,  sin dejar de seguir luchando por tener un espacio propio y soberano.  Más allá de un lugar de circulación de mercancías, de importaciones y exportaciones, de intereses comerciales y económicos;  construir también un lugar de encuentro de comunión, de hermanamiento, un lugar donde se pueda compartir el destino común entre nuestros pueblos.

Es la única forma de que el mar deje de ser un mito y tú y yo podamos pisar una playa, mojarnos con agua salada, comer ceviche y  no pensar que esto es solo boliviano, que es solo de nosotros, sino pensar y sentir que es de todos, de bolivianos, chilenos y peruanos;  que es de todos los latinoamericanos y lo más importante que podemos compartirlo.

*Frase del ex presidente socialista de Chile,  Salvador Allende en una entrevista concedida al Periodista Boliviano, Néstor Taboada Terán, el 12 de Noviembre de 1970.

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