China registra el menor nivel de lluvias en seis décadas

El año pasado fue el segundo de los últimos 50 años en el que se registró mayor número de días con temperaturas de más de 35 grados C, solo superado por 2010. La temperatura promedio de todo 2011 en China fue 9,3 grados, 0,5 por encima de la media histórica. De mayo a septiembre de 2011, 48 estaciones de monitoreo registraron niveles récord de calor, sobre todo en las provincias Sichuan, Guizhou, Yunnan, Hunan y Hubei, donde los termómetros marcaron valores iguales o superiores a los 43 grados.

Las lluvias en 2011 sumaron los 555 milímetros, un nueve por ciento menos que el promedio de 610,5 milímetros, precisó Chen Zhenlin, funcionario de la AMCh. Mientras, la temperatura promedio este año fue de 9,5 grados Celsius, 0,5 grados superiores a la normal.

En las regiones suroccidentales del país la prolongada sequía provocó en septiembre escasez de agua potable a más de 12,6 millones de personas y dañó enormes áreas de tierras agrícolas. En las provincias de Guizhou, Yunnan y Sichuan, así como en la región autónoma Zhuang de Guangxi y en la municipalidad de Chongqing, ese fenómeno llegó a ser incluso muy severo. En esas zonas se secaron algunas presas y ríos. 

Las sequías azotaron con más frecuencia e intensidad en la última década. Esa adversidad climática de nivel catastrófico ocurrió cada un lustro en los años 50 del siglo pasado y en los 90 cada dos, pero en el último decenio ha sido casi anualmente, explicó Li Maosong, especialista de la Academia de Ciencias Agrícolas de China (ACACh),

Estadísticas de la ACACh indican que de 2003 a 2009, las pérdidas agrícolas por diferentes desastres naturales sumaron más de 303 millones de toneladas, equivalentes a más de cuatro veces el incremento en la producción en el mismo período. Mientras, las pérdidas provocadas por sequías en esa etapa llegaron a 185 millones de toneladas, de acuerdo con datos del Ministerio de Recursos Hídricos.

Primer trimestre de 2011

La sequia en la provincia de Shandong se clasifica como la peor en seis décadas. Desde el 23 de septiembre de 2010 cayeron 12 milímetros de agua, cerca del 15 por ciento de lo normal, afectando a unos 3,2 millones de personas. Desde octubre de 2010 las provincias de Jiangsu, Anhui, Henan y Hebei, vecinas a Shandong, y la de Shanxi, todas productoras del cereales, viven una situación similar. Según estadísticas oficiales, más de cuatro millones de hectáreas de cultivos en todo el país sufren las consecuencias de esta adversidad.

Desde octubre de 2010 hasta la primera semana de febrero de 2011 la sequía continuaba en ocho provincias: Hebei, Shanxi (en el norte), Jiangsu, Anhui, Shandong (este, la segunda productora de trigo), Henan (centro), Shaanxi y Gansu (noroeste). Era la peor sequía en seis décadas, que afectaba a 7,7 millones de hectáreas del trigo de invierno, equivalentes al 42,4 por ciento del cultivo.

A mediados de febrero China combatía la adversidad con la siembra de nubes, construcción de pozos, movilización de recursos y personal. Beijing, luego de 108 días sin precipitaciones, recibió la primera nevada el 9 de febrero, que llegó tarde como nunca antes en 60 años. El gobierno destinó más de mil millones de dólares para la perforación de más de mil pozos y la siembra de nubes, entre otras medidas. Solo en Shandong, una de las más golpeadas por la sequía, se preveía crear mil fuentes de agua. Esas acciones se sumaban a los más de dos mil ejercicios de modificación del clima para estimular las precipitaciones.

El 23 de febrero el Banco Central de China anunció nuevos préstamos por 1.520 millones de dólares a instituciones financieras de varias provincias azotadas por la sequía para adquirir semillas, fertilizantes y pesticidas. Esos recursos se destinarán a las provincias de Shandong, Henan, Hebei, Shanxi, Anhui, Jiangsu, Shaanxi y Gansu.

Segundo trimestre

A principios de mayo de 2011, autoridades chinas advirtieron sobre el peligro del transporte en el río Yangtsé debido a la intensa sequía que mantiene en su curso medio el nivel de agua más bajo de las últimas cinco décadas. La Administración de Seguridad Fluvial en ese afluente, el más largo de Asia, informó que los organismos pertinentes recibieron la orientación de fortalecer la gestión del tráfico a fin de asegurar el recorrido por la vía.

El nivel del agua, reducido drásticamente desde febrero, también se encontraba en igual situación cerca del Dique de las Tres Gargantas. En las ciudades de Chongqing, Wuhan y Huangshi se emitieron alarmas al respecto y naves de salvamento permanecen en las zonas afectadas.

De 6.300 kilómetros de longitud, el río Yangtsé nace en la meseta tibetana en la occidental provincia de Qinghai, fluye principalmente hacia el este y es muy famoso por sus tres gargantas, Qutang, Wu y Xiling, de ocho, 40 y 80 kilómetros de largo. Durante su trayectoria cruza por las provincias, regiones autónomas y municipalidades de Qinghai, Tíbet, Yunnan, Sichuan, Chongqing, Hubei, Hunan, Jiangxi, Anhui, Jiangsu y Shanghai, hasta desaguar en el mar de China Oriental. Este afluente es también el tercero más largo del mundo, tras el Amazonas y el Nilo.

El 28 de mayo, cerca de 35 millones de personas de cinco provincias chinas a lo largo del curso medio y bajo del río Yangtsé sufrían las consecuencias de la intensa sequía. De ese total, a cuatro millones 230 mil se les dificultaba encontrar agua potable y cinco millones 60 mil necesitaban asistencia en los territorios azotados (Jiangsu, Anhui, Jiangxi, Hubei, y Hunan), según el Ministerio de Asuntos Civiles. También se reportan pérdidas económicas directas por 2.290 millones de dólares.

La Oficina Estatal de Control de Inundaciones y Alivio a la Sequía instó a mejorar la administración de la Presa de las Tres Gargantas, complejo hidráulico que ese mes liberó más flujo del habitual para contrarrestar los efectos de la escasez de lluvia.

Desde finales del año pasado, siete veces el Yangtsé había sufrido el efecto de marea salada (MAS), precisó recientemente Meng Mingqun, funcionario de recursos hídricos en Shanghai, ciudad costera que yace en el delta del citado río, al ilustrar la gravedad de la sequía. Este fenómeno se produce cuando el mar irrumpe en el interior debido al bajo nivel de agua que llevan los ríos durante la temporada de seca, pero, según Meng, lo raro es que persistan en el verano.

La falta de precipitaciones también dejó cerca de 400 embalses “muertos” (con niveles de agua por debajo de los permitidos para su descarga) en Hubei. En ese territorio, conocido como la tierra de los mil lagos, unas 315 mil personas y más de 97 mil animales sufrían escasez de agua potable y unas 830 mil hectáreas de cultivo estaban afectadas por igual situación.

Las marejadas de agua marina sobre el curso inferior del río Yangtsé figuraban entre las consecuencias de la persistente sequía en la región central de China. La última marea salada se prolongó siete días, señaló Mingqun. De acuerdo con Zhao Pingwei, subdirector del Centro de Control de Suministro de Agua de Shanghai, las MAS podrían continuar hasta junio, con situaciones quizás menos graves.

La prolongada sequía golpeaba igualmente otras zonas del país. La provincia de Jiangsu, delta también del citado río, es testigo del peor fenómeno de este tipo en 60 años. Asimismo en Hubei dejó un saldo de cerca de 400 embalses \\\"muertos\\\" (con niveles de agua por debajo de los permitidos para su descarga), según informaron a mediados de este mes autoridades locales.

El 29 de mayo, los dos lagos más grandes de China, el Poyang, en la provincia de Jiangxi, y el Dongting, en Hunan, sufrían las consecuencias de la persistente sequía en la región central.  El primero y mayor de la nación asiática redujo su volumen en un 87 por ciento en relación con años anteriores. Mientras, la superficie del segundo era 60 por ciento menor a la media para este mes. Su nivel cayó a 21,74 metros dos semanas antes.

La intensa sequía en la zona había secado tramos de 125 ríos y 158 embalses. De enero a mayo la cuenca del Yangtsé recibió entre un 40 y un 60 por ciento menos de precipitaciones que la media de los últimos 50 años. El cinco por ciento de las tierras cultivables de China (6,96 millones de hectáreas) estaban arrasadas por la persistente sequía a lo largo del Yangtsé. Igualmente, 950 mil cabezas de ganado en las provincias de Jiangsu, Anhui, Jiangxi, Hubei y Hunan padecían las consecuencias del fenómeno.

El 3 de junio, el Ministerio de Medio Ambiente de China catalogó de devastadoras las consecuencias del deterioro de la calidad del agua en Poyang, Dongting y Honghu. Más de 1.333 hectáreas de humedales situadas al este del Dongting se habían secado.

Luego de esperar varios meses, por fin el gran deseo de millones de chinos se hizo realidad el 4 de junio, con la llegada de la lluvia. En la provincia de Hubei, 28 ciudades y condados recibieron precipitaciones. Xianning fue la más favorecida de las primeras con 163,4 milímetros. Sin embargo, expertos opinan que estas solo beneficiarán a la región norte y noroeste de ese territorio, mientras, en el oriente puede persistir la sequía. Se necesitarán más lluvias para 1,2 millones de hectáreas de tierras de cultivo sedientas desde noviembre, de acuerdo con un comunicado de prensa emitido por la oficina meteorológica provincial.

Hasta el 9 de junio, la prolongada sequía en el centro y este de China dejó pérdidas económicas directas en la oriental provincia de Jiangsu de 376 millones de dólares y afectó a un millón 90 mil personas. También sufrieron daños 617.600 hectáreas de tierras de cultivo, 12.600 de las cuales quedaron inutilizables.

El 17 de junio, mientras en el sureste de China las intensas lluvias causaban estragos, unas 353 mil personas sufrían la escasez de agua en la región autónoma Hui de Ningxia, en el noroeste del país. También 456 mil enfrentaban la falta de alimentos. Desde noviembre de 2010 esa región fue golpeada por altas temperaturas. En las pasadas siete semanas las precipitaciones no superaron los 9,9 milímetros, lo cual representa un 60 por ciento menos a la media para el mismo período en los últimos 10 años.

Los distritos más azotados (Pinglou, Xiji y Delong) registraron solo un 10 por ciento de las lluvias habituales. A raíz de la intensa sequía, en toda el área afectada (737 pueblos de 11 distritos) se reportó la pérdida de 120 mil hectáreas de cultivos, una amenaza al suministro de víveres a medio millón de habitantes.

La Región autónoma china de Mongolia Interior anunció que ampliará en 800 mil hectáreas su cobertura forestal este año para evitar la desertificación y las tormentas de arena que afectaban a la parte norte del país. Para el 2015 el área de bosques y praderas de Mongolia Interior deberá aumentar un 21,5 y un 43 por ciento, respectivamente.

La nación asiática invirtió más de cuatro mil 150 millones de dólares en la lucha contra la desertificación en Mongolia Interior en el período 2005-2010. A finales del año pasado anunció además que continuará y expandirá su programa de protección forestal en la próxima década como parte de un esfuerzo para proteger la seguridad ecológica nacional y hacer frente al cambio climático.

Iniciado en 2000, ese plan, dirigido hacia las áreas más vulnerables a la sequía o desertificación, mejoró eficazmente los ecosistemas locales, donde se redujo la erosión del suelo y protegió la biodiversidad del área. En 2010 el país reforestó cinco millones 920 hectáreas y devolvió seis millones 667 mil de tierras de pastoreo a pradera.

Tercer trimestre

El 3 de julio, autoridades meteorológicas de China emitieron un aviso de calor ante el pronóstico de elevadas temperaturas en los próximos tres días para varias regiones del sur, con máximas de hasta 39 grados centígrados. En la parte este de la cuenca de Sichuan, la municipalidad de Chongqing, en el suroeste del país y en zonas al sur del río Yangtse, los termómetros oscilarán entre los 35 y 37 grados, e incluso más altas (38 y 39) en algunas zonas.

El Centro Meteorológico Nacional de China reportó que el territorio de Chongqing registró la temperatura más alta para principio de julio desde 1951. Las máximas podrían alcanzar los 38 o 39 grados Celsius en zonas de las provincias de Zhejiang, Jiangxi, Hunan y Fujian.

El 26 de agosto, zonas del suroeste chino continuaba bajo el azote de una persistente sequía que mantiene secos cientos de embalses y ríos en la región pese a las torrenciales lluvias en algunas áreas durante los últimos días. Las precipitaciones aún eran insuficientes para aliviar la falta del preciado líquido en las provincias de Guizhou, Yunnan, Hunan, Sichuan y la municipalidad de Chongqing.

En el primero de esos territorios se secaron 479 embalses y 349 ríos. Más de cinco millones 500 mil personas quedaron sin agua potable en 87 de las 88 ciudades y condados de la provincia. Debido a la persistente sequía, se reportaban cerca de un millón 100 mil hectáreas de cultivos dañadas. Mientras, dos millones 780 mil cabezas de ganado también sufrían la escasez de agua potable.

En la provincia vecina de Yunnan las olas de calor y falta de precipitaciones secaron más de 60 ríos y cerca de 300 embalses. En total la sequía afectó cinco millones 860 mil hectáreas de cultivos y mantenía a 12 millones de personas y nueve millones 170 mil cabezas de ganado con escasez de agua potable.

El 31 de agosto, se prolongó la vacación escolar en la municipalidad de Chongqing para proteger a estudiantes de primaria y secundaria del calor extremo. De continuar las altas temperaturas (hasta 42 grados centígrados), las “vacaciones de calor” se prolongarán aún más a fin de proteger la salud de cinco millones de educandos y profesores. La oficina de pronóstico del tiempo de la ciudad emitió una alerta naranja (la segunda más alta de una escala de cuatro) el 27 y 28 de agosto, al registrarse valores superiores a los 40 grados. El día 29 los termómetros también superaron ese nivel.

Plan nacional contra la sequía

El gobierno chino aprobó el 2 de noviembre de 2011 un plan nacional contra la sequía para mejorar significativamente el acceso al agua potable hacia 2015 y satisfacer la demanda general del preciado líquido para 2020. La decisión se adoptó durante una reunión presidida por el primer ministro Wen Jiabao. El plan incluye la implementación de proyectos que permitan enfrentar en las zonas afectadas la escasez del referido recurso, problema cada vez más frecuente debido al impacto del cambio climático y su demanda.

La medida, que mejorará la capacidad de lucha de la nación contra ese fenómeno, abarca además programas constructivos de reservas de agua en zonas rurales, poblados y ciudades, y el establecimiento de una red nacional de monitoreo de sequías. Esto último facilitará la toma de decisiones, que resalta también la importancia del ahorro de ese líquido y la necesidad de aprovechar la experiencia nacional e internacional.

Más del 60 por ciento de los distritos del gigante asiático son propensos a sequías, mientras 110 de las 658 ciudades han sufrido alguna vez escasez de agua, precisaron fuentes oficiales. Zonas del centro y sur del país sufrieron este año la peor sequía en décadas por la falta de lluvias de enero a mayo. El nivel de agua en las reservas naturales descendió drásticamente. Tal adversidad, además de afectar la calidad y disponibilidad de agua para la población, tuvo un impacto negativo en la biodiversidad del área y en la agricultura.

El viceministro de Asuntos Civiles Luo Pingfei informó que China registró el lustro pasado la cifra más alta de muertos y desaparecidos por desastres naturales de las últimas seis décadas. De 2005 a 2010, las víctimas sumaron 104 mil y las pérdidas económicas se estimaron en 378.800 millones de dólares.

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