TIPNIS, cuento para Evo Morales

Ya está en el aire, los primeros rodeos no le alejan mucho del poblado. Las chacras muestran sus cultivos, el río y sus meandros hacen espirales y unas viejitas encogidas cocinan cuyes. Es un buen día, es un buen vivir.

El narcótico redobla su efecto y el vuelo gana altura. Será mentira, pero sobre las copas de los árboles ve descansar lagos deliciosos donde unos muchachos pescan cocos y aguacates. Lagartos y serpientes caminan de pie y se besan sin recato. Casi rozando su cuerpo unos pelícanos le gritan con malos modales: síguenos.

Los hombres sienten la tensión en su cuerpo, tienen que sujetarlo con lianas, está sudando y los músculos se le agarrotan.

Los pelícanos en cada aleteo se van transformando para hacerse buitres prehistóricos. Están hambrientos y él es su presa. Debe darse prisa, consigue ganar unos metros, cuando una tormenta descarga sus primeros rayos. Un rugido como de puma es el trueno, y las nubes abren fauces de terrible aliento. Al sentir que se desplomará da una última mirada a su selva.

Lo han estirado en una hamaca, con un paño le humedecen la frente. Saben que trae las respuestas pero tienen paciencia. Siempre tuvieron, es propia de los pueblos amazónicos, y les salvó de todas las colonizaciones y todas las conquistas; de los misioneros, de los espías y de los caucheros; del huracán y del torrente.

–Una gran incisión quebrará nuestra selva –dice–. Más ancha que el río, recta como el tronco del tahuarí, y muerta: ni las aves la sobrevuelan, ni las fieras la pisan, ni los peces la nadan, ni los árboles la taladran. Morirá desangrada la Tierra que nos acoje y las últimas gotas que pierda seremos cada uno de nosotros.

***

Dicen que fue, apreciado Evo, el último tetete que adivinó y contó lo que pasaría: pasaría una carretera para permitir el viaje del petróleo desde la Amazonia ecuatoriana a Estados Unidos. Y con ella desapareció el pueblo Tetete, se perdió su gente, su cultura, su forma de vivir y sólo ganaron Texaco y Gulf.

Una carretera lleva de un sitio a otro. La propuesta que (ahora) están revisando para el Tipnis conduce del bienestar y buen vivir al extractivismo y la explotación. A velocidad de autopista y sobre alquitrán. Con muchas prisas y sin la paciencia ancestral de las y los tetete.

Recuerdo y admiro sus propuestas para Bolivia, las del pueblo que se las encomendó. Tenían forma de pequeños caminos descascarados, sinuosos, complicados, de fácil extraviarse. Pero se hacían a pie y con manos enlazadas.

No a las carreteras, sí a los caminos.

Fuente: http://gustavoduch.wordpress.com/2011/10/24/tipnis-cuento-para-evo-morales/

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