La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños expandirá los biocombustibles y acelerará la IIRSA

Las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe, reunidos en la XXI Cumbre del Grupo de Río y en la II Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC) el 22 y 23 de febrero de 2010 en México, decidieron conformar un bloque político regional paralelo a la Organización de Estados Americanos (OEA), sin la participación de Estados Unidos y Canadá, con la misión de proyectar la “identidad latinoamericana” a nivel global.

En la Declaración de Cancún, los mandatarios de la región acuerdan priorizar acciones y asumen compromisos sobre todo en temas relacionados con la integración física y con las políticas energéticas. En primer lugar, reafirman la importancia trascendental de la energía como recurso fundamental del desarrollo sustentable, así como el derecho soberano de cada país de establecer las condiciones de explotación de sus recursos energéticos. Subrayan que América Latina y el Caribe enfrentan serios desafíos en materia energética vinculados al aumento de la demanda y a la fluctuación en los precios y la oferta de energía, y reconocen la imperiosa necesidad de reducir la vulnerabilidad de la región.

Según los presidentes, son necesarias nuevas inversiones que permitan desarrollar a largo plazo potencialidades en energías renovables y no renovables, así como la transferencia de tecnologías con el objetivo de ampliar el acceso justo, equilibrado y constante a diversas formas de energía a las economías más pequeñas y a los países menos desarrollados. Además, destacan la importancia de la cooperación y la integración para realizar esfuerzos concertados que posibiliten la complementariedad energética regional y subregional, el ahorro energético y el uso racional y eficiente de los recursos fósiles y renovables. Los países suscriptores de la Declaración de Cancún acuerdan promover el uso y la expansión de fuentes de energía renovables mediante el intercambio de experiencias y la transferencia de tecnología en programas nacionales de biocombustibles, turbinas eólicas, energía geotérmica, energía solar, hidrogeneración de electricidad y otras nuevas tecnologías

Integración física

Los firmantes de la Declaración de Cancún se comprometen a elaborar una estrategia regional para la efectiva integración geográfica de América Latina y el Caribe a través de infraestructura física. Llaman a intensificar esfuerzos en la promoción de políticas de conectividad que atiendan los requerimientos de la integración fronteriza, además de identificar y superar dificultades normativas y regulatorias. Se comprometen a ejecutar proyectos ampliados de transporte aéreo, marítimo, fluvial, terrestre y multimodal contemplados en el Proyecto Mesoamérica, en los mecanismos de integración de la UNASUR y en la Iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), a través del Consejo de Infraestructura y Planeamiento (CIP).

Participarán en las discusiones del CIP las instancias caribeñas equivalentes, las establecidas en ALBA-TCP y Petrocaribe, además de otros mecanismos subregionales vinculados con la integración de la infraestructura física en América Latina y el Caribe.

Desarrollo sostenible

En la Declaración de Cancún se anuncia la construcción de una estrategia de cooperación internacional que fortalezca la relación entre el medio ambiente y el desarrollo, con acciones que protejan y valoricen el patrimonio natural de la región, y apoyen los esfuerzos de los países en desarrollo sin litoral marítimo, pequeños Estados insulares y costeros en desarrollo. Los mandatarios proponen fortalecer la Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible (ILAC); promover la cooperación en materia de manejo sustentable del patrimonio natural, la conservación de la biodiversidad, los ecosistemas y el agua; e impulsar iniciativas que conviertan a los países de América Latina y el Caribe en “exportadores de servicios ambientales”. Además, acuerdan identificar, fortalecer e intercambiar buenas prácticas de desarrollo sostenible en temas como la incorporación del componente ambiental en las acciones gubernamentales, la participación social en políticas públicas, y el manejo sustentable de los recursos naturales.

Consideran que las iniciativas de gestión ambiental de bosques y humedales, el desarrollo de fuentes de energía nuevas y renovables, la transformación de los sistemas de transporte, la innovación científica y tecnológica, y otras acciones verdaderas para enfrentar los problemas derivados de los cambios climáticos, sólo pueden ser sustentables si se implementan de manera social y ambientalmente responsable, respetando todos los derechos consagrados de los pueblos y comunidades. Los presidentes reconocen y saludan la iniciativa Yasuní ITT de Ecuador, “una efectiva medida para enfrentar el cambio climático, garantizar la sobrevivencia de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario y la conservación de uno de los lugares más biodiversos del mundo”.

La IIRSA en plena vigencia

Los mega proyectos de la IIRSA han sido diseñados y financiados por el Banco Mundial, el BID y la CAF para facilitar la explotación y exportación de materias primas. La IIRSA nació como la columna vertebral del libre comercio en Sudamérica y ahora es uno de los pilares de los planes de desarrollo de Evo Morales y de otros gobiernos “progresistas”. Hace poco el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) donó 850 mil dólares elaborar el primer Plan Nacional de Desarrollo Hidroviario (PNDH) de Perú, el primer paso del proceso de planificación de la IIRSA financiado por el Fondo para Operaciones de Cooperación Técnica para Iniciativas para la Integración de Infraestructura (FIRII) del BID. El BID pretende sentar las bases para dar uso comercial sostenible a los ríos peruanos, sobre todo al río Amazonas y sus afluentes, el eje rector de integración fluvial interna y externa de Perú.

Los ríos amazónicos peruanos tienen una longitud de 14 mil kilómetros, de los cuales poco más de 4.000 conforman la Red Hidroviaria Comercial Principal de Perú, que representa casi la mitad de la longitud total navegable de la “Red de Hidrovías Amazónicas”, el Grupo de Proyectos 6 del Eje del Amazonas de la IIRSA.

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