Si las heridas no fueran nuestra brújula
Si la geografía de un dolor geológico y amor de vísceras y pan de cada día
No tatuase nuestro mapa del cuerpo, no tramase nuestro mapa mental, existencial
Si nuestra cartografía no incluyera el archipiélago de nuestros mártires
Las penínsulas donde siguen exiliados tantos compañeros
Los istmos que recorrimos nosotros para volver a tierra firme
Y regresar a abrazar a los hermanos de siempre, volver a abrazarlos
A esos incorregibles que son como nosotros
A ese nosotros donde también somos indios porque todos nosotros somos incorregibles
A esos indios que son bandera de poncho y piedra, de chonta y flecha
A esa bandera que nunca la vencieron
A esa bandera que nunca la dejamos vencer ni dejaremos que se olvide o que se cambie o que la vendan porque es el rostro de nuestra historia y es la alegría de nuestro pueblo, es la alegría de nuestra Amanda, es la alegría de nuestro Sebastián, es la alegría de nuestra María Victoria
Si no pudiésemos seguir honrándolos, celebrando y compartiendo
La vida y la militancia que son lo mismo
El fervor, la pasión y la entrega que son igual
Si no sintiéramos con la misma piel, el mismo sacrificio, la misma lucha
El vino, las cordilleras, las selvas que se conjugan, que se hermanan, que son un solo viento, una sola libertad, una sola tierra
No escribiría más una línea, ni una raya, ni una coma y menos un punto que nos separe más
No escribiría más pero me quedaría con ellos, con nuestros muertos
En clandestinidad y en arraigo raigal
En el cumbre del cerro, en las apachetas de la vida
En el fondo de la quebrada
En el medio del salar
En un lugar donde pueda seguir cantando pa´ dentro, si es que no podemos cantar o si es que nadie quiere escuchar
Seguiría con ellos, atizando ese fuego en el alma que no se puede apagar, que no podré apagar jamás
Otra vez, volamos a Puina, hermano
Otra vez, como cóndores azules
Esta es mi canción
Ese es mi amparo.