Potencialidades de la praxis de la economía solidaria

Vivimos una crisis de civilización. Hay una composición de situaciones y amenazas de crisis que, juntas, generan una condición de grave amenaza para la humanidad y aún para la vida en el Planeta. El sistema económico capitalista en su etapa globalizada está centrado en la ganancia, los mitos del mercado y del dinero, las desigualdades de ingreso y patrimonio, la competencia, la especulación y la financiarización, el uso ilimitado y no sostenible de los bienes naturales, que son finitos. Sufre del síndrome del crecimentismo. Está estructurado de tal forma que, si para de crecer, muere. Y creciendo mata los medios de producción  y reproducción de la vida.

Una paradoja fatal que hace del capital globalizado un sistema fuertemente inestable, altamente entrópico y, por lo tanto, insustentable.

La sociedad humana es un subsistema del medio natural. El sistema centrado en la explotación intensiva de los bienes naturales, sin consideración con la capacidad de recuperación de los ecosistemas (resiliencia sistémica o resiliencia ecológica), está generando cantidades de residuos de alta entropía, produce en realidad una economía antieconómica, en la que los costos para el conjunto de la sociedad son más grandes que los beneficios.

Sin embargo, organizado alrededor de una referencia estrecha y reduccionista – el individuo, la empresa, y no el conjunto de la sociedad humana en su contexto ecológico – el sistema del capital mundial logra externalizar los costos de sus actividades económicas, atrayendo los beneficios a los que poseen el capital – los ricos y las corporaciones. Aparentemente, el sistema es sano porque genera riqueza material sin cesar y estimula su consumo ilimitado. En realidad, el sistema es entrópico y parece tener no más que un límite: el límite de la Tierra!

Pero hay que apuntar al rol fundamental de la cultura – el conjunto de valores como el egoísmo, el concepto de felicidad reducido al poseer una cantidad sin límites de dinero y riqueza material, así también al ideal de consumir bienes materiales, recursos naturales y fuentes de energía sin preocupación real con los límites del medio natural o de las generaciones venideras. Altos índices de casos de depresión, de fuga en la droga, el alcohol y el suicidio en el mundo rico son indicadores del fracaso del sistema del capital mundial en generar el buen vivir y la felicidad sustentable para cada ciudadana y ciudadano y toda la humanidad.

En otros textos hemos estudiado las amenazas que componen el riesgo de crisis sistémica, y que incluyen las crisis social, ambiental, financiera, alimentaria, de la militarización, energética, ética, espiritual. Una sola tiene el potencial de desencadenar dos o más de las otras. Y una conjugación de crisis tendría la fuerza para generar el colapso de toda la civilización.

Son muchas las contradicciones del sistema capitalista, aunque también es cierto que el sistema tiene vitalidad. De otro lado, hay muchas señales de que empresas privadas en varias partes del mundo están cambiando de actitud y de modo de actuar en la socioeconomía. Y que gobiernos comienzan a adoptar políticas compensatorias, reguladoras y mitigadoras de los efectos perversos del modo de desarrollo económico dominado por las corporaciones y centrado en el lucro a cualquier costo. Hay evidencias, también, de que las múltiples formas de economía solidaria se están expandiendo y ampliando en los varios continentes. Igualmente, está expandiéndose la consciencia de los límites del sistema del capital y de los ecosistemas de la tierra.

A la vez, se identifica una aceleración exponencial de los procesos de destrucción ambiental, a comenzar por el cambio climático. Hay actualmente un amplio consenso de que los ritmos de cambio del clima global que están ocurriendo resultan sobre todo de la acción humana.

Propuestas como las que siguen tienen su importancia como factores de transformación y superación de la crisis de civilización:

• El cumplimiento de las Objetivos de Desarrollo del Milenio, que define metas de reducción de las deudas social y ecológica hasta el año 2015;

• Disminución del consumo, de la producción de bienes materiales y del uso de energía en el Norte, en la perspectiva de una economía de lo suficiente; desarrollo de la calidad de vida; energías renovables; reducción y transformación de los desechos;

• Crecimiento económico democráticamente planificado en el Sur, dentro de los límites del medio natural y las generaciones futuras;

• Construcción de una socioeconomía y cultura globalizadas de forma cooperativa y solidaria y fundada en el valor trabajo, saber y creatividad de homo trabajador.

Sin embargo, el temor es que el ritmo de estos cambios en la conciencia de las gentes, igual que en el comportamiento y la actitud de empresas y gobiernos, y el ritmo de implantación de relaciones de producción y consumo cooperativas, solidarias y ecológicas no sean compatibles con el ritmo acelerado del cambio climático y sus dramáticos efectos sobre las sociedades de todo el mundo.

¿Serán las tragedias y catástrofes ambientales que hoy se intensifican, y tienden a agravarse siempre más, la ocasión para que, finalmente, la humanidad decida en favor de cambios más profundos y radicales en su concepto de desarrollo, en sus relaciones entre personas, pueblos y el Planeta, en la manera de definir sus necesidades y en su modo de producir y reproducir la vida?

Posibilidades y debilidades de la Economía Solidaria

En mi opinión la Economía Solidaria (se dará) en el Socialismo Democrático. Hay que mensurar las palabras para darles su sentido profundo. Socialismo quiere decir sociedad como sujeto de ella misma; por lo tanto, no puede ser un modo estado-céntrico ni patriarcal de organización. Democracia es el poder con el pueblo. Los dos términos, en la semántica, se equivalen. En la historia, desafortunadamente, no ha sido así. El socialismo se volvió estatismo y patriarcalismo, la democracia se convirtió en plutocracia o corporatocracia. El reto es dar a esos términos, otra vez, en la práctica histórica, su sentido original.

La Economía Solidaria debe explorar las contradicciones del sistema del capital mundial, y también las suyas, con el propósito de antever tendencias de largo plazo, entendiendo que no parece haber una sola salida ni solución, sino varias. Los valores característicos de la Economía Solidaria que son la propiedad y la gestión basadas en el aporte de trabajo y no en el capital, la responsabilidad compartida, el pluralismo, la solidaridad y la armonía con medio natural son, por lo tanto, fundamentales para la superación de la crisis.

La mayor debilidad de la Economía Solidaria es la falta de cultura de gestión económica democrática y participativa, de conciencia de que el reto no es solo la producción, sino que también, y sobre todo, la reproducción ampliada de la vida, o sea, el buen vivir de cada ser humano en condiciones dignas, sostenibles y de calidad. Hacer visibles las oportunidades y ventajas del cooperativismo y la Economía Solidaria a través de las buenas prácticas, mirando a la irradiación del movimiento.

A la vez, las soluciones propuestas por nuestras prácticas son todavía desarticuladas, inmaturas y limitadas. El cooperativismo tradicional acumuló una larga experiencia y muchos éxitos, sin embargo parece haber renunciado a un proyecto de economía del trabajo, efectivamente democrática y orientada a hacer viable el desarrollo social y humano con base en la cooperación, la reciprocidad y la solidaridad.

Hay tensión entre los que se quedan en el horizonte del empleo y el ingreso (tendencia conservadora), y los que miran a la transformación profunda de la economía y la organización de la sociedad con base en los valores de la Economía Solidaria (tendencia transformadora). El movimiento carece de educación integral cooperativista, personal y colectiva, orientada a lo micro (la cooperativa), lo meso (las redes y cadenas productivas) y lo macro (el sistema socioeconómico), y a maximizar la metodología cultural de gestión económica democrática. Carece igualmente de introducir el arte y la comunicación dialógica como elementos claves de su política cultural. Necesita entrar en los medios educativos oficiales, las universidades populares y libres.

Las actoras y actores de la Economía Solidaria en general no tienen clara la importancia de la lucha por la transformación personal e interpersonal, la construcción de otra subjetividad, que supera la cultura patriarcal y egocéntrica a medida que promueve una consciencia ecocéntrica y matrística, o sea, no jerárquica, no autoritaria, emocionalmente acogedora del otro en cuanto auténtico otro en la diversidad. Esta es la base subjetiva capaz de animar una economía responsable, plural y solidaria (ALOE, 2009: 8; 19-38).

Igualmente, carece de una conciencia de lo indispensable que es, para superar la crisis de civilización, articularse en redes de colaboración y cadenas productivas solidarias, desde lo local hasta lo global. O sea, la intercooperación y el desarrollo de redes generadoras de un mercado social, que respete la autonomía y la autogestión de los emprendimientos de trabajadores, de los pueblos y las naciones, que respeto el medio natural, la soberanía alimentaria, el consumo agroecológico. Ejemplos incluyen la Red Justa Trama de Brasil (ver abajo), Chile, la Coalición Rural de México y Estados Unidos, la Federación de Cooperativas de Cataluña en el Estado Español.

El movimiento necesita colaborar con otros movimientos sociales, ampliando su agenda para integrar temas transversales, tales: cultura de la paz, lucha por la igualdad social de géneros y etnias, defensa del medio natural, amor a la Tierra, denuncia del régimen neoliberal, lucha por la soberanía de los pueblos y por el respeto a la diversidad, nuevas instituciones multilaterales al servicio de los pueblos, nuevo sistema tributario progresivo, nacional e internacional, etc.

La Mandala de la Socioeconomía Solidaria (abajo) ofrece una visión integral y sistémica de la visión de la tendencia transformadora. El corazón del sistema ya no es la ganancia ni la acumulación de capital, sino que es el creador de toda riqueza, o sea, el ser humano en su doble naturaleza de ser consciente: persona y colectividad humana, o sea, individuo social (primer anillo). A partir de esto se reconstruye la economía en función de sus necesidades y anhelos (segundo anillo) y en conexión con todas las actividades indispensables para hacer viable la economía y su objetivo mayor, que es el desarrollo humano y social (tercero anillo), en armonía con el medio natural y en consonancia con los valores de la cultura de la paz (cuarto anillo). Esta visión sistémica y holística no es compartida por muchos, que conciben la Economía Solidaria mucho más en función de cómo sobrevivir en el interior de un sistema económico y político que excluye trabajadores y concentra siempre más las riquezas materiales.

La Mandala propuesta por el PACS tiene por objetivo facilitar la visión integral de lo que desde luego es posible anticipar y construir en la práctica, sin esperar por las crisis que ya afligen las mayorías; y sin esperar que sea el Estado, conquistado por las fuerzas populares, el que vaya a protagonizar la transformación económica, social, política, cultural y espiritual del mundo y de la humanidad.

La mandala de la socieconomía solidaria

El corazón del sistema de la Economía Solidaria es el homo-relación, el individuo social, y no el Ego aislado, abstracto y absoluto. El primero anillo muestro el homo como siendo relación consigo mismo, con la Naturaleza, con la sociedad contemporánea y con la especie humana a través del tiempo, y cada persona con cada otra persona. Son relaciones que implican poder y responsabilidad. El segundo anillo presenta los cuatro campos de actividad económica, cualificados por valores que los orientan. El tercero anillo muestra que la Economía Solidaria, referida al ser integral del homo, involucra diversas actividades que componen la totalidad del sistema.

El Estado y las políticas públicas son un apoyo importante, pero el protagonista de la Economía Solidaria es la sociedad de trabajadoras y trabajadores organizados. El Estado juega un papel de orquestador de la diversidad, de articular, de educador, y de co-responsable por alimentar la construcción de unidades en la diversidad. El cuarto anillo representa los valores que alimentan y vitalizan la Economía Solidaria. Dos referenciales que ubican la mandala son el desarrollo integral del homo-individuo social, fin mayor de la actividad económica, y el más amplio contexto que es la ecología o la armonización con el medio natural.

2. FUNDAMENTOS Y REALIDAD DE LA ECONOMÍA SOLIDARIA

Fundamento político-económico:

• El horizonte más amplio de la Economía Solidaria es constituirse en una economía de fines no lucrativo. La vida y su reproducción ampliada – el desarrollo integral del homo – es el sentido mayor de la Economía Solidaria.

• El lucro, lo llamamos de sobra o excedente. No es fin, sino medio para hacer viables la satisfacción, el bien vivir, y felicidad de cada uno y de todos.

• ¿Hay excedentes sin plus valía? Sólo en economías solidarias, puesto que todo el valor generado y realizado es apropiado por todos los trabajadores que participaron en su producción.

• Asimismo, hay que construir criterios para definir el precio justo. Dos mecanismos de realización del precio justo son la obligación legal de tomar en cuenta el costo total de la inversión, incluyendo los costos social y ambiental, y la obligación legal de revelar al comprador el costo del producto y el margen excedentario en la composición del precio.

• Sólo un Estado fundado en la sana armonía entre la democracia directa y la representativa será capaz de respetar el protagonismo de la sociedad sobre su propio desarrollo, y jugar el rol de educador, facilitador del empoderamiento del pueblo y regente de la planificación e implementación participativas del desarrollo y de la gestión participativa de los presupuestos públicos.

• El objetivo de mayor alcance de la Economía Solidaria es liberar el tiempo y la energía humana del trabajo necesario para la sobrevivencia, generando creciente disponibilidad para invertir tiempo en el ocio creativo y en los trabajos orientados al desarrollo integral de la persona, la sociedad y la Noosfera – la esfera del Pensamiento.

• El contexto más amplio del sistema de propiedades compartidas basadas en el trabajo y la necesidad humana es el desarrollo socioeconómico comunitario.

• Planteando el individuo social como protagonista principal de la Socioeconomía – y no su producto, el capital, ni el Estado, – el movimiento reconoce que la educación para la praxis de la cooperación y la solidaridad es indisociable de la Economía Solidaria.

• La praxis de la democracia interna de los emprendimientos solidarios educa a los trabajadores para la gobernanza democrática del Estado.

La Economía Solidaria ya es una Topía

El movimiento de la Economía Solidaria da continuidad histórica a los movimientos socialista y cooperativista del siglo 19. En los años 1980-90 emerge un movimiento difuso pero concreto de economías solidarias en diferentes países y continentes, en respuesta al desmonte de las conquistas de los trabajadores por la forma neoliberal de capitalismo. El movimiento de Economía Solidaria ha tenido una expansión notable y hoy día emprendimientos, redes y foros se desarrollan en todos los continentes. Se han establecido redes nacionales (Perú, Brasil, México, Ecuador, etc.), regionales (Provincia de Québec/Canadá – Foro de Economía Social), continentales (Asia – Foro Asiático de ES, América Latina y Caribe – Red Latinoamericana de Socioeconomía Solidaria, Estados Unidos – Red Estadounidense de ES), intercontinentales (Ripess – Red Intercontinental de Promoción de la Economía Social Solidaria) e internacionales

(ALOE – Alianza por una Economía Responsable, Plural y Solidaria).

Una iniciativa conjunta del Foro Brasileño de Economía Solidaria con la Secretaría Nacional de Economía Solidaria (Senaes/SIES) y ANTEAG (Asociación Nacional de Trabajadores de Empresas Autogestionarias) produjo un Atlas parcial de la Economía Solidaria en Brasil, construido entre 2005-2007. La colaboración entre sociedad civil y gobierno federal comenzó en 2003, con la creación de la Senaes en el cuadro del Ministerio de Trabajo y Empleo, por el gobierno Lula y ha producido resultados proficuos. Fueron identificados 21.859 emprendimientos económicos solidarios en 53% del total de municipios en todo el país. La encuesta está actualmente en su segunda etapa, buscando una panorámica aún más amplia y creando facilidades para el desarrollo de redes y cadenas productivas.

• Tipología: asociaciones, cooperativas, grupos informales y entes de asesoría y fomento de la Economía Solidaria.

• Criterios para la identificación: cooperación, autogestión, viabilidad económica y solidaridad – social y ambiental.

• Actividades de los emprendimientos: producción; trueques y comercio justo; consumo o uso colectivo de bienes y servicios; ahorro y crédito; prestación de servicios; actividades agroecológicas; redes solidarias.

• Ligas, redes y Uniones nacionales: FBES, Ancosol, Anteag, Concrab/MST, Unicafes, Unisol Brasil, FACES – Foro de Articulación del Comercio Ético y Solidario, Red de gestores públicos de Economía Solidaria.

• Consejos de Economía Solidaria: además del Consejo Nacional, emergen consejos municipales y estaduales en varias partes de Brasil.

• Entes de apoyo y fomento: organizaciones de desarrollo solidario, pastorales sociales e iglesias, organizaciones sindicales, incubadoras universitarias.

• La Senaes y el movimiento social de Economía Solidaria se han articulado de forma colaborativa con universidades y con otros entes del gobierno, mientras que gobiernos estaduales y municipales han creado secretarías, superintendencias y departamentos de Economía Solidaria en sus territorios.

3. LA POLÍTICA DE PROPIEDAD COMPARTIDA DE LOS BIENES Y RECURSOS PRODUCTIVOS

La política de propiedad compartida de bienes y recursos productivos bajo la forma de cooperativas y asociaciones autogestionarias, es uno de los fundamentos de una democracia económica.

Propiedad y posesión

El tema del sistema de propiedad es lapidar cuando la discusión es la posibilidad de un cambio profundo en la organización de la sociedad humana. Lo hemos tratado en detalle en un ensayo sobre la alterglobalización en la perspectiva de la economía evolutiva, producido en colaboración con un economista suizo (Van Griethuysen y Arruda, 2008). Notemos que el sistema de propiedad privada de los bienes y recursos productivos característico del capitalismo condiciona toda la economía, siendo factor de concentración del ingreso, el dinero, el patrimonio, condicionando la investigación y desarrollo científico y tecnológico, la centralización del poder político y la conformación del tejido cultural e ideológico que comanda las relaciones sociales y humanas. Sin embargo, este sistema de propiedad no tiene más que cuatro siglos.

En el capitalismo, el derecho a la propiedad está subordinado al capital-dinero. En la Economía Solidaria, el derecho a la propiedad está vinculado al aporte de trabajo, saber y creatividad, y no al capital-dinero. Por eso son admisibles todas las formas de propiedad que no explotan el trabajo humano. El hecho de la propiedad ser colectiva no es suficiente para superar la alienación del capital-dinero: las sociedades anónimas del capitalismo son de propiedad colectiva, pero los que tienen acceso a las ganancias son los propietarios del capital social de la empresa y no sus trabajadores. El cooperativismo y el asociativismo garantizan el compartir de la propiedad con base en el trabajo de uno, no a su aporte de capital-dinero. Esta distinción es esencial para hacer transparente la relación social de producción emancipada.

La globalización acelerada del capital ha creado entes, empresas y corporaciones, que dominan propiedades más allá de los espacios nacionales de origen. El mundo, por ende, está dividido de forma casi caricatural. Son considerados ricos los países que detienen grandes cantidades de capital-dinero y han creado una estructura industrial y de servicios que garantiza un flujo positivo de capitales desde afuera de sus fronteras. Son considerados emergentes y pobres los países que tienen menos cantidad de capital-dinero y no tienen estructura económica autónoma y dependen de la demanda de los países ricos. Sin embargo, los dichos ricos son en general pobres de recursos naturales, mientras que los dichos emergentes y pobres son los ricos en recursos naturales y fuerza de trabajo. Por detrás de este tipo de globalización se esconden, por tanto, desigualdades abismales y mecanismos de explotación y dominación brutales e insostenibles a largo plazo.

Las naciones del hemisferio Norte mantienen hoy la postura neocolonial de creer que las riquezas naturales de los países del Sur son un factor importante de su “seguridad nacional”, lo que, suponen, les da el derecho a disputar la posesión de aquellos bienes (bienes minerales, hidrocarburos y otras fuentes energéticas, biodiversidad y aún cerebros…) incluso mediante guerras y ocupación territorial.

La Economía Solidaria introduce el derecho a la propiedad con base el aporte de trabajo, saber y creatividad por el socio o socia. Coraggio (1998: 73ss; 2000: 91ss) concibe la unidad doméstica como el fundamento de una economía popular y, más allá, de una economía del trabajo. Insiste en la importancia de partir de la situación real de los pueblos, e identifica la autogestión como un aprendizaje a construir en una práctica reflexionada en espacios de una educación cooperativa. Otros insistimos en la importancia de concebir la autogestión como la gestión compartida, e, igualmente la propiedad compartida de los medios de producir las riquezas. Esto implica una diversidad de formas de posesión (ser co-posesor y autogestor mientras que uno está trabajando en el emprendimiento) de los bienes productivos, y también una evolución hacia formas laborales de posesión (Mance, 2008: 109-112). La creación de legislación que convierte esta política en ley es una condición indispensable para hacer viable la autogestión en escala de toda la sociedad.

Abajo, los elementos básicos que constituyen lo que llamamos de sistema democrático de posesión del capital productivo:

• Derecho a la posesión de bienes y recursos productivos de cooperativas, asociaciones, grupos de producción de bienes o servicios, fundado en el aporte de trabajo, saber y creatividad de los socios-trabajadores, y no en el capital-dinero aportado. Supera, por ende, la propiedad por aporte de capital-dinero o por herencia.

• Derecho a la posesión y a la gestión en cooperativas o redes de consumo consciente fundado en la participación activa como prosumidor (ej.: Rede Ecológica/Brasil, Chile, España, México).

• Derecho de posesión del dinero de cooperativas o asociaciones de ahorro y crédito, bancos éticos, fondos mutuales, basado en el ahorro de los socios, sea personas, sea instituciones (ver abajo: Banco Popular Ético de Italia y Coop57).

• No es admitida la explotación del trabajo ajeno ni la agresión irresponsable y continuada contra a naturaleza

• Agilidad y transparencia de la información

• Cualificación para la gestión compartida por todos los socios

• Elecciones de la directoría y administración general y financiera

• Asambleas regulares en la que la participación activa de los socios ocurra, con base en motivación e información adecuada

• Creatividad en la creación de instancias de participación, coherentes con el grado de complejidad de los emprendimientos.

• Buscar solución para el conflicto entre el uso del tiempo para producir y realizar responsabilidades, y para acompañar y participar dos procesos internos y externos.

• Planificación y gestión democrática del emprendimiento, de la economía y del desarrollo

• Mercado social, con regulaciones precisas.

Tipos de posesión basada en el trabajo humano

La Economía Solidaria sigue la tradición socialista al plantear formas colectivas de propiedad de bienes y recursos productivos a partir del aporte de trabajo de uno, y no del monto de capital-dinero invertido en la empresa. Por esto mismo, el pluralismo y la perspectiva evolutiva de la Economía Solidaria admiten una variedad dinámica de formas de posesión.

– Autogestión –o sistema de posesión y gestión compartida por los trabajadores, con asambleas en que todos participan de las decisiones; flujo eficaz de información entre y dentro de todos os niveles de funciones; relaciones sociales que implican confianza y conocimiento mutuo, por eso hay período de prueba antes de la libre adhesión; cierto número de contratados, por tanto, es admitido, pero solo como etapa transitoria.

– Co-gestión – es un sistema mixto que combina accionistas trabajadores y accionistas privados. También, posesión de trabajadores combinada con participación estatal (en la propiedad y en la gestión). El modelo más conocido, que ha servido a algunos procesos de recuperación de empresas por trabajadores, es el ESOP (Employee Stock Ownership Plans) (Planos de propiedad de acciones por los empleados), modelo basado en el control accionario compartido por empresarios y trabajadores. La gestión sigue siendo dominio de una gerencia especializada, sin participación efectiva de los trabajadores.

– Posesión familiar – ej., los asentados del Movimientos de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil. Tomar en cuenta la propuesta de Coraggio (1998, 2000, 2007) de una Economía del Trabajo que tiene la unidad doméstica como unidad primera de producción y reproducción de la vida, en la diversidad de los contextos sociales e históricos, sobre todo en el hemisferio Sur.

– Posesión individual – de los medios de producción individual por el trabajador (campesinos, trabajadores de servicios como zapatero, electricista, profesionales liberales, y otros).

– Propiedad pública de las medianas y grandes empresas – la forma más democrática es la cogestión.

-Propiedad social de las pequeñas y micro empresas – autogestión cooperativa o cogestión.

Motivaciones de los Socios

¿Simple sobrevivencia? ¿Razón ideológica y/o psicológica (no tener más patrón)? ¿Razón política (superar o sistema do capital)?

El Atlas brasileño identifica tres motivaciones principales de los actores de la Economía Solidaria: alternativa a la cesantía (46%); complemento del ingreso (44%); obtención de más remuneración (36%). Dos otras motivaciones son: posibilidad de posesión y gestión colectiva de la actividad (27%); y condición para acceso al crédito (9%).

En la mayoría de los otros casos investigados, la primera motivación es la supervivencia individual o familiar, tener un empleo, alguna estabilidad e ingreso. Una motivación importante es la calidad de vida. Aún con dificultades, muchos socios expresan su satisfacción con haber mejorado su condición de vida trabajando en cooperativa o asociación.

La motivación, sin embargo cambia con el tiempo y la práctica cooperativa. Son muchas y muchos los que, a medida que saborean la práctica de la cooperación y descubren sus ventajas y también sus dificultades, adquieren motivaciones más cualitativas y altruistas. Recogimos algunas expresiones de esas nuevas motivaciones:

• “Nunca más voy a trabajar para un patrón!” (Notas cooperativas, Pacs).

• “Me gusta trabajar de forma asociativa, me siento motivada para contribuir con el cambio de sociedad y con una forma de vivir diferente de la del capital” y “la cooperativa se ocupa de mi salud, siento que aún puedo trabajar y ser útil, me siento incluida,” expresó una señora mayor. (Informe de Idalina – Fio Nobre)

Hay autores, como Orlando Núnez y José Luis Coraggio, que utilizan el término Economía Popular para identificar igualmente iniciativas económicas populares espontaneas e iniciativas de Economía Solidaria. Coraggio también habla de transición de la Economía Popular a la Economía del Trabajo. Muchos de nosotros, en Brasil, hacemos una distinción entre ambas, y hablamos del trabajo de sensibilización y educación como promotor del proceso de transición de la Economía Popular a la Economía Solidaria (Cadena, 2005:9-13; Arruda, 2007: 125ss). En esa transición hay, seguramente, un cambio de motivaciones muy notable para los que actúan junto a los sectores populares.

Para los objetivos de este trabajo, lo importante es contrastar tres tipos de consciencia generadora de motivaciones: primera, la consciencia acrítica del homo unidimensional, que asume que el único mundo posible es el actual, en el que dominan la competencia, la agresividad y la guerra entre personas, empresas, naciones, y contra la naturaleza; segunda, la consciencia ingenua, que actúa por el cambio en el nivel micro sin darse cuenta de que las realidades y los actores del ámbito macro son condicionantes importantes de su situación local; y, por tanto, sin articularse u ocuparse con actuar en redes para ampliar su campo de visión y de influencia; tercera, la consciencia crítica y creativa, convicta de que hay que preparar el cambio en todos los niveles y en todos los campos de la realidad objetiva y subjetiva, que tenemos influencia sobre la evolución de lo real, que los cambios ocurren en diferentes ritmos y escalas de tiempo. Este último tipo de consciencia carga consigo el potencial de enfrentar un posible colapso del modo de desarrollo económico dominante ofreciendo un modo alternativo de organización de la economía y del desarrollo humano y social.

4. DESARROLLO SOCIAL Y HUMANO INTEGRAL COMO CONTEXTO Y SENTIDO DE LA ECONOMÍA SOLIDARIA

La visión holística de la Economía Solidaria plantea la superación del concepto reduccionista de desarrollo como crecimiento económico, o sea, producción y consumo ilimitados de bienes materiales. Entiende el desarrollo como el arte de realizar los potenciales de un individuo, una comunidad, una sociedad, la especie humana. Tomando como referencia el ser humano, o el individuo social, tratase del desarrollo de todos sus potenciales, materiales y no materiales, individuales y colectivos.

Por ende hablamos de desarrollo integral, para cuya realización debería servir el desarrollo económico y tecnológico. Y añadimos algunos calificativos a este desarrollo: endógeno (generado a partir de las potencialidades, los saberes y recursos materiales e inmateriales de las comunidades y los pueblos); soberano (que respeta la autonomía de cada otra familia, comunidad, pueblo, nación); solidario (que se construye en colaboración y complementariedad respecto a otras comunidades y pueblos; sustentable (que lleva en cuenta los límites del medio natural y las generaciones futuras). (Arruda, 2006: 170ss)

La planificación y la implementación democrática del desarrollo, territorialmente ubicado y de mediano, largo plazo son elementos esenciales del desarrollo autogestionario. Toda la sociedad local debe estar involucrada. (Dowbor, 2002: 59-84; Arruda, 2008) Esto exige que se promueva la interacción local, regional, nacional para la construcción del plan nacional de desarrollo, con metas y prioridades definidas a partir de indicadores de desarrollo humano, social y ambiental.

Un ejemplo es el indicador de Felicidad Interna Bruta (FIB), creado en el Reino himalayo del Bhutan y adaptado en otros países, como Canadá y Brasil. Los indicadores que componen el FIB cubren nueve campos de vida personal y social de los habitantes, y sirven también para definir metas de desarrollo económico como medios para la realización de las metas de desarrollo social y humano. (Arruda, 2009)

El tema de las finanzas y el dinero es fundamental. Sólo hay soberanía sobre el desarrollo para los que controlan sus propias finanzas y su propia moneda, sean ellos comunidades, pueblos o naciones. Hay que implantar el concepto de que la finalidad mayor del dinero es social. Para garantizar que circule, llevando poder adquisitivo a todas las células de una sociedad, es indispensable un doble control democrático: las macro finanzas, por entes financieros del Estado, en cada nivel territorial; las micro finanzas, por las comunidades y familias. El control social de las inversiones obliga a que los excedentes del trabajo social y el sistema tributario compongan fondos públicos y que estos sean gestionados con participación y transparencia, a servicio de las metas de desarrollo acordadas. Un ejemplo de micro finanzas autogestionarias son los bancos comunales de Venezuela, que administran el uso de los fondos públicos alocados para servir a las necesidades de las comunas. Esta combinación de gestión estatal en lo macro y comunitaria en lo micro es una clave para hacer viable el desarrollo democrático, solidario y sustentable.

El derecho al trabajo debe ser reconocido en los cuerpos de legislación y garantizado por el Estado a través de tareas de interés público. Debe igualmente ser parte de metas de desarrollo social en los planes de gobierno. Esto incluye la meta de pleno empleo de la fuerza de trabajo disponible como obligación del Estado y la sociedad frente a cada ciudadana y ciudadano, el reconocimiento a todas las formas de trabajo y su justa remuneración, incluso el trabajo doméstico de las mujeres, y el compartir equitativo de los beneficios de la productividad en la forma de reducción del tiempo de trabajo sin reducción de la remuneración.

El movimiento de Economía Solidaria debe aprovechar procesos favorables, regionales e internacionales, para fomentar redes entre cooperativas, empresas sociales y cadenas productivas solidarias entre diferentes países y regiones, con reciprocidad de beneficios. La integración solidaria de América Latina y el Caribe será un componente esencial de la construcción de economías solidarias a nivel regional. ALBA ya es un ensayo subregional, la Comunidad Latinoamericana de Naciones abrió una nueva perspectiva continental. Mucho trabajo debe hacerse todavía hacia la creación de un mercado social internacional, reforzando lo local y construyéndose con base en la subsidiaridad, la proporcionalidad y complementariedad.

5. PRÁCTICAS QUE SE UBICAN EN EL CAMPO DE LA ECONOMÍA SOLIDARIA – ALGUNOS EJEMPLOS

Las prácticas de Economía Solidaria son muy diversas. Es difícil hacer una elección representativa sin focalizar el objetivo de esta presentación, que es evaluar las posibilidades de éxito de este movimiento frente a la fuerza del sistema del capital mundializado. Mi criterio ha sido focalizar prácticas en campos diversos. La red Justa Trama Economía Solidaria una cadena productiva que conecta cooperativas autogestionarias desde la producción de algodón orgánico hasta la comercialización de confecciones en diferentes mercados. Esta red está articulada con todo el movimiento de Economía Solidaria en los estados de Brasil en que actúa; a través del FBES – Foro Brasileño de Economía Solidaria -, interactúa con órganos de gobierno, y tiene también incidencia internacional! Las empresas recuperadas de Argentina y Brasil son iniciativas innovadoras en el cooperativismo de producción y de algunos servicios, como hotelería. Las CDC – Corporaciones de Desarrollo Comunitario – en Estados Unidos, ponen el acento en las actividades de economía de proximidad, y en el desarrollo local autogestionario de comunidades carentes. La organización Tianguis de México ejemplifica la participación de un pueblo indígena en el movimiento a partir de la autogestión de sus actividades económicas locales, contextualizadas en su cultura y valores y con una trayectoria mucho más larga que el cooperativismo tradicional y el movimiento de Economía Solidaria. La Banca Popular Ética de Italia es una iniciativa de finanzas solidarias que ha tenido gran éxito y ha incentivado el desarrollo de emprendimientos solidarios en diversos sectores en los dos hemisferios, además de ofrecer alternativas solidarias de inversión financiera, de carácter transparente, productivo y no especulativo. La MCC – Mondragón Corporación Cooperativa es el complejo cooperativo más grande del mundo, y tiene un éxito empresarial extraordinariamente sustentable. Sin embargo, tiene contradicciones respecto a diversos aspectos de la construcción de una Economía Solidaria. Esto permite un diálogo muy positivo entre la MCC y sectores del movimiento de Economía Solidaria de diferentes países.

El movimiento Prout (Teoría de la Utilización Progresiva, en inglés) es la propuesta integral de otra economía, cuya práctica se orienta al Homo en su totalidad y complejidad. Nacida en India, se ha diseminado por los diversos continentes a través de la acción socioeconómica de monjas y monjes de formación indiana, seguidores del gurú P. R. Sarkar.

Rede Justa trama

La cadena productiva del algodón ecológico Justa Trama involucra más de 700 trabajadores de seis cooperativas actuando en cinco estados de Brasil. Es una cadena productiva solidaria, produciendo y vendiendo confecciones con marca propia e implica un nivel a más de participación e gestión colectiva. Los eslabones de la cadena del algodón orgánico están interconectados por los mismos valores y principios cooperativos. La intercooperación ha sido un éxito, se dispensan intermediarios y el ingreso para los socios son entre 50% y 100% más altos que los del mercado del capital. Entre sus miembros se encuentran:

• ADEC – asociación de colaboración en la producción y comercialización de algodón orgánico. Tiene base en el estado de Santa Catarina, pero actúa en ocho municipios. Las decisiones principales ocurren en reuniones generales y en conversaciones durante el acompañamiento a los agricultores. Hay dificultad de esclarecimientos, trabajos internos y tiempo para producir y acompañar los mismos.

• COOPERTEXTIL – 290 asociados: tiene asambleas periódicas y coordinadores. Hay reclamaciones sobre la falta de participación activa y compromiso. Tener como suyo el emprendimiento, sin estar sumiso a patrón, implica una nueva cultura, que tarda para ser apropiada y practicada.

• UNIVENS – asambleas regulares, participación activa de los socios. La cooperativa representa para los asociados más que solamente garantía de trabajo e ingreso: la oportunidad de convivir con la comunidad de otra forma.

• FIO NOBRE – el ejemplo de una de esas cooperativas – la Hilo Noble (Fio Nobre) – ha influenciado en la formación de otras: en la articulación del comercio justo 14 cooperativas comparten el mismo espacio de Cepesi – tienda de comercio justo. El esfuerzo es para aumentar las ventas y el ingreso, para poder hacer evolucionar la organización y la consciencia de los que participan. (http://www.rts.org.br/noticias/destaque-3/justa-trama-costura-cadeia-ecologica-do-algodao-solidario)

Empresas recuperadas de Brasil y Argentina

Las empresas recuperadas son un testimonio de que empresas privadas capitalistas también fracasan. Simbolizan el poder que generan trabajadores cuando se unen para emprender juntos la producción de bienes o servicios, superando la dependencia de ejecutivos y patrones dueños del capital. A pesar de las dificultades que en general las afligen, las empresas recuperadas exitosas son ejemplos elocuentes de que una empresa solidaria es posible, que otras relaciones sociales de producción son posibles, que otras relaciones interpersonales e interempresariales también son posibles! En una palabra, más allá de la competencia, es posible ser más productivo y más feliz en la cooperación!

En Argentina, un factor negativo que explica el crecimiento acelerado del número de empresas recuperadas han sido las desastrosas consecuencias socioeconómicas de la década de extremismo neoliberal liderado por C. Menem. En 2001 el país tenía más de 20% de desempleo, 45% de la población debajo del umbral de la pobreza. Se multiplicó la toma de empresas por trabajadores, los clubs de trueque y el uso de monedas complementarias. La motivación dominante era la supervivencia física, la recolectivización como reacción a la descolectivización impuesta por la pérdida de derechos laborales y la creciente cesantía provocada por la política económica neoliberal. Pero, igualmente, había la oposición vigorosa al  neoliberalismo y a los responsables por la crisis. El número de empresas recuperadas en 2003 había llegado a 170, ocupando más de 10 mil personas.

Muy importante es el rol de apoyo por parte de sindicatos y otros entes y agencias, incluso gubernamentales, y también la asesoría de organizaciones como el MNER y el MNFRT. Algunos casos estudiados incluyen el Hotel Bauen, la Cooperativa de Trabajo (CT) Adabor, la CT Fundición LB Ltda., la CT Artes Gráficas El Sol y la FASINPAT (Fábrica sin patrón).

“Lo más difícil de la autogestión Economía Solidaria luchar contra el individualismo y la ausencia de iniciativas. Debemos formarnos para ultrapasar el ‘ser trabajador’ sin transformarnos en patrones”. Marcelo, de la Cooperativa Bauen (Raimbeau, 2008: 101)

Notables son los problemas de acceso a mercados y al crédito que afligen casi todas. Tales problemas indican que puede hacerles falta:

• la doble estrategia comercial –competir en el mercado del capital y, a la vez, trabajar por la creación de mercados sociales sensibles a las prácticas de cooperación y solidaridad;

• la estrategia de buscar condiciones para edificar de forma cooperativa toda la cadena productiva a la que pertenecen sus productos;

• su articulación con redes de colaboración solidaria.

En Brasil, el contexto neoliberal fue también el factor de propulsión del proceso de recuperación de empresas por sus trabajadores. Desde el inicio de la ‘década neoliberal’ de los 90 un grupo de asesores colaboró con la conversión de la Fábrica de Calzados Makerly en cooperativa autogestionaria, fundó en 1994 la ANTEAG – Asociación Nacional de Trabajadores de Empresas Autogestionarias – y esta multiplicó el apoyo a otros procesos de recuperación. La agroindustria Frunorte (RN), las metalúrgicas Conforja (SP) y Bernardini (SP), la fábrica de productos de caucho Cooperabor (SP) son algunas de las co-gestionarias asistidas por ANTEAG. Entre las autogestionarias, la metalúrgica Cooperyz, las agroindustriales Ecocitrus (RG) y la Usina Catende (PE), la Cooperminas (SC), la Coopavil (PE). Los eventos educativos están ligados a la construcción de redes de colaboración solidaria, como relatado por la Anteag (2007: 10-109).

La conversión de las empresas en proceso de falencia o abandono por sus dueños privados en cooperativas autogestionarias de trabajadores se configuró como la estrategia más adecuada. Un elemento inseparable la autogestión es la educación cooperativa. La Anteag inició este trabajo a través de convenios con órganos públicos y evolucionó hacia un modelo que combina la cualificación profesional con los conocimientos gerenciales prácticos y teóricos, asociados a los conocimientos relativos al cooperativismo, la autogestión y la economía solidaria.

Las CDC – Corporaciones de Desarrollo Comunitario de EUA

Las CDC de Estados Unidos asocian objetivos económicos a objetivos sociales, y estimulan la democratización del poder sobre el proceso de desarrollo de la comunidad local, con actividades tales: * compra, renovación y gestión del hábitat local y de espacios comerciales; * mantenimiento y desarrollo de empresas locales, sobre todo microempresas, cooperativas y asociaciones; * servicios sociales de proximidad. Son muchas las contribuciones de las CDC al desarrollo de economías alternativas en espacios comunitarios, entre ellas:

• Relevan el rol de la planificación e implementación participativa del desarrollo local.

• Adoptan el horizonte amplio del desarrollo integral, que involucra lo económico, lo social, lo político, lo ecológico y lo personal.

• Reconocen la importancia política de la autogestión del desarrollo comunitario, a la luz de los dos otros valores-clave: la autonomía y la solidaridad.

• Combinan fuentes de fondos: para la mayoría, la dependencia de fondos públicos y de fundaciones privadas hace viables las CDC, pero a la vez pone en riesgo su autonomía. Esta Economía Solidaria proporcional al grado de participación y control autogestionario por la comunidad. Economía Solidaria rica la experiencia de expansión de varias CDC a pesar de los cortes de fondos durante los gobiernos Reagan-Bush (80s).

• A la vez, enfrentan contradicciones internas, semejantes a las que retan a otros sectores del Movimiento de Economía Solidaria: entre los que focalizan los negocios locales y los que plantean la estrecha asociación entre desarrollo económico y social; entre democracia y el conocimiento de expertos; entre la perspectiva CDCU (ahorro y crédito) y las finanzas orientadas a la ganancia y dependientes de fondos públicos o privados.

• Su principal innovación es el abordaje integrado, combinando fuentes de financiamiento (públicas, privadas y comunitarias), composición diversificada de los cuerpos de dirección de las CDC (residentes y representantes comunitarios, negociantes y políticos municipales) y diversificando sus políticas de intervención (reivindicación en nombre del desarrollo de las comunidades, repatriación de los recursos, créditos y servicios públicos locales, y políticas de complementariedad en servicios como salud, educación, etc.

• Las más exitosas CDC fundamentan su acción en un plan de desarrollo comunitario, territorial y de largo plazo, incluyendo prioridades, proyectos y metas bien definidos. Este contexto de desarrollo social y humano es el marco orientador de las acciones y elecciones económicas y tecnológicas.

Los Tianguis de México

“Somos una organización formada por mujeres y hombres indígenas de diferentes culturas del estado de Oaxaca en México, que hemos trabajado juntos desde junio de 2004 para responder a la necesidad de mejorar la calidad de vida y los ingresos familiares de nuestras comunidades desde un enfoque de equidad social y equidad de género, así como de defensa y revaloración de nuestras culturas. (Carranza, 2010: 1)

Los indígenas de casi todo el mundo han vivido mucho más cerca de los valores planteados por la Economía Solidaria que las sociedades dichas modernas. Premisa antropológica ecocéntrica, respeto profundo por la naturaleza, sus biomas y ecosistemas, frugalidad respecto al consumo, comprensión de la producción y la reproducción de la vida a partir de una espiritualidad y de una ética ecológica. Está clara la motivación multidimensional de las personas y familias que participan de la organización. Hay una alta vitalidad comunitaria, y una cultura milenaria marcada por la cooperación entre sus miembros.

“Con la finalidad de poder vender e intercambiar lo que se produce, cosecha y recolecta en nuestro territorio de manera directa al consumidor y a precios justos para ambos, hemos negociado espacios para la venta y hemos diseñado eventos basados en las necesidades y cosmovisión de nuestras comunidades y así reactivar la economía local haciendo que el dinero circule en nuestras regiones, caminando hacia la autonomía alimentaria y construyendo un nuevo modelo de comercio antepuesto a la economía neoliberal, un comercio humano, digno y justo para todas y todos. Estos espacios de venta e intercambio entre comunidades les llamamos Tianguis, que es un lugar de encuentro de las culturas.”

Se observa la sencillez de su patrón de consumo, la valoración del territorio, la preocupación con la soberanía alimentar, su despreocupación con la ganancia monetaria y su rechazo a la acumulación privada de capital o de patrimonio. Sus prácticas son autogestionarias y sus valores se manifiestan en el comercio justo, el vínculo vital con la naturaleza y el repartir de las tareas socioeconómicas. Es notable que, en general, son sociedades probadamente sustentables, con baja huella ecológica y, por ende, baja entropía. Sin embargo, su conexión con las dimensiones regional, nacional y global no están evidentes. Ni la búsqueda de generar avances en la productividad para simplificar y ahorrar el tiempo de trabajo necesario para mantener y reproducir la vida. Ni el grado de apoyo de los gobiernos a su peculiar modo de concebir y practicar su propio desarrollo.

¿Qué opciones ofrece la cultura occidental – capitalista, socialista o solidaria – a pueblos indígenas como los de Oaxaca? ¿Respeto a su territorio y su cultura, diálogo, aprendizaje mutua? ¿Estímulos para facilitar su desarrollo, en una perspectiva solidaria y sustentable?

Banco Popular Ético de Italia y Coop57, España

El Banco Popular Ético de Italia – El BPE emerge del movimiento autogestionario italiano. En 1995, 22 asociaciones y cooperativas se juntan y crean la Cooperativa Verso la Banca Etica. En 1998 ella se convierte formalmente en Banco Popular Ético y el año siguiente comienza a operar.

En 2000 tenía 13 filiales y una red de promotores financieros en todo el país. Eran 33 mil asociados – personas físicas y jurídicas, incluso regiones, provincias y comunas. Tenía 25 millones de euros de capital social, 600 millones de depósitos y financiaba 3.400 proyectos de economía solidaria en un valor superior a 440 millones de euros. (Calvi, 2000)

Coop57, de Cataluña, es un instrumento financiero al servicio de las personas y entidades que apuestan por la transformación social asumiendo un papel activo en la economía. Recupera el protagonismo económico que como ciudadanos les corresponde, y propicia un espacio que permita una mayor coherencia entre el uso de nuestro dinero y la sociedad por la que apuestan.

Coop57 es una cooperativa de servicios financieros y comerciales (crédito, préstamo e intercambio) que destina sus recursos propios a proporcionar ayuda financiera a proyectos de economía social. Se rige por los principios que fundamentan la Banca Ética, como: Coherencia, Compatibilidad, Participación, Solidaridad, Reflexión, Transparencia y Proximidad. Coop57 ha optado por un crecimiento en red, desde el 2005 existe Coop57 Aragón y desde hace un año y medio Coop57 Madrid.

Actualmente son 300 entidades asociadas y mil personas socias colaboradoras. Su capital en 2009 era de 7 millones de euros y tenía en su portfolio 155 préstamos equivalentes a 4.45 millones de euros. Hace parte de REAS, la red de redes de Economía Solidaria que tiene 14 redes asociadas, con un total de 245 entidades y más de 10 mil participantes. . (Informe de

Paco Hernández, 2010). (www.coop57.coop; www.economiasolidaria.org)

MCC – Mondragón Corporación Cooperativa

La MCC es un complejo cooperativo ejemplar. Tiene una historia de más de cinco décadas de autodesarrollo. Se ubica en el País Vasco. En 2006, cuando la visité comprendía 120 cooperativas autónomas y autogestionarias de una diversidad de ramas de actividad, interactuando entre ellas y con 82 mil socias y socios en total. Comenzó con la compra de una empresa fallida, por iniciativa del Padre Arizmendiarrieta con la colaboración de la comunidad local. Tiene actividades en todo el Estado Español, y también en algunos otros países, con cooperativas de producción industrial, servicios comerciales, educación en todos los niveles, investigación y desarrollo tecnológico y finanzas solidarias.

La MCC es un ejemplo de éxito del cooperativismo y de coherencia con los principios de autogestión, libre adhesión y prioridad a lo humano. Sin embargo, no demostraba ningún compromiso con la intercooperación afuera de su ámbito corporativo, ni con la construcción de mercados sociales y redes de colaboración solidaria. Estimamos que el diálogo entre la MCC y el movimiento de Economía Solidaria podrá influir positivamente en ese sentido.

PROUT – Teoría de Utilización Progresiva –

El Prout es una propuesta de economía pos-capitalista lanzada por el líder espiritual indiano P. R. Sarkar hace pocas décadas. Su libro, “Democracia Económica – Teoría de la Utilización Progresiva” está traducido en varios idiomas e ilumina la práctica de actividades económicas cooperativas y solidarias en inúmeros países del mundo, enraizadas en una visión integral y sustentable de la economía.

Su fundamento conceptual incluye la humanidad como una sola familia, el universo como patrimonio común que obliga al respeto al bien vivir de todos los seres, la vida y el bien estar de los seres humanos como el sentido de la organización de la sociedad y la economía. Su perspectiva humanista y espiritual plantea el sentimiento de empatía e identificación de cada uno con toda la humanidad, en todos los campos de la existencia.

Los elementos básicos del Prout son:

• Propiedad compartida de los bienes y recursos productivos: propiedad no como derecho absoluto y exclusivo – el compartir con base en la contribución y el mérito (trabajo, saber, creatividad)

• La retribución va para el que trabaja en la producción y la distribución de los bienes. En el sistema PROUT no hay intermediarios.

• La satisfacción de las necesidades básicas de la vida deben ser garantizadas a todos = ninguna pobreza o privación es admitida.

• Busca aumentar gradualmente el poder de la población para adquirir bienes y servicios, produciendo lo máximo posible en su propio local. Valoriza el territorio!

• Plantea el derecho de todos de participar en las decisiones que afecten directamente sus vidas. Planificación e implementación del desarrollo descentralizada y armónica.

• Actores extranjeros deben ser impedidos de interferir en los negocios de las economías locales. Propiedad de tierras o recursos por personas de fuera de la región son prohibidas; lucros del trabajo no serán enviados para fuera o acumulados, sino que reinvertidos localmente en emprendimientos productivos.

Los actores de la democracia económica son concebidos en tres niveles:

• Pequeñas empresas privadas: para la producción de bienes y servicios locales. Ultrapasando un techo de volumen de ventas o número de empleados, tendrán que parar de crecer o convertirse en cooperativas.

• Cooperativas: trabajadores tienen la propiedad y la gerencia colectiva del emprendimiento – liderazgo honesto; transparencia; aceptación por el público.

• Grandes industrias estratégicas: deben ser públicas y administrada por agencias autónomas creadas por el gobierno, no para generar lucros sino que para servir a la sociedad.

Esta muestra de experiencias deja de incluir muchas que merecían mencionarse aquí, entre las cuales el Conjunto Palmeiras y el Banco Palmas, en Fortaleza, Ceará, el movimiento internacional de Ecoaldeas, y otros. El Conjunto Palmeiras es una comunidad de 35 mil habitantes, con cooperativas y asociaciones autogestionaria, mercado solidario, moneda complementaria usada en todo el barrio, y un banco comunitario. El Instituto Palmas ha sido responsable de irradiar la metodología de los bancos comunitarios a otras municipalidades del estado y del país, y participa de redes y foros de Economía Solidaria, incluso en nivel internacional, cuenta con apoyo de fondos públicos y contribuye en la formulación de proyectos de ley que institucionalizan el apoyo de los gobiernos al microcrédito solidario y a los intercambios equitativos usando moneda complementaria. Las Ecoaldeas son prácticas integrales de desarrollo local de comunidades ecosostenibles en áreas rurales, basadas en la permacultura, la cooperación, el despilfarro cero, y otros principios innovadores.

CONCLUSIÓN INCONCLUSA

Una conclusión necesariamente inexacta, como esta, deja en abierto el diálogo sobre caminos posibles. No hay respuestas seguras ni definitivas. La crisis civilizatoria está presente y se agrava. El sistema del capital mundial mantiene su fuerza y su dinámica, pero tiene agujeros y contradicciones tan grandes como las que afectaron el Titanic hasta que se hundió. La naturaleza de este sistema, por más exitoso que siga siendo, es entrópica y amenaza la evolución de la vida en la Tierra. El símbolo más elocuente de este hecho es el PIB – producto interno bruto – que subordina la vida humana y social a la acumulación de capital-dinero, y crece sea con la producción de bienes y servicios que promueven la vida, sea con la producción de armas, guerras, enfermedades, drogas, violencia, destrucción y muerte.

Nuevas iniciativas económicas centradas en lo humano, lo social y la reproducción ampliada de la vida se multiplican, amplifican y profundizan. Se están edificando redes eutrópicas (literalmente, entropía quiere decir implosión, vuelta o colapso hacia adentro. Neologismo derivado el griego eu=bien, bueno y tropía=vuelta haci

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Fobomade

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