Denuncia y pedido urgente a Evo Morales, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia

La empresa Geokinetics, un pulpo de la industria petrolera con sede en Houston, Texas, Estados Unidos de Norteamérica, ya comenzó las labores sísmicas de exploración petrolera en la Amazonía Sur de Bolivia, afectando el territorio y a las comunidades del pueblo indígena Mosetén y Leco-Larecaja. Los planes a desarrollar también afectarán a los pueblos Chimán, Quechua-Tacana, Tacana, Ese Ejja, Toromona y Leco-Apolo, así como a colonias campesinas instaladas en el área y a poblaciones ribereñas como Rurrenabaque y San Buenaventura.

Calentamiento y sustitutos de la energía

La página de internet Ecoportal señala que el calentamiento global conlleva una crisis asociada a nuestra adicción al petróleo en niveles nunca antes vistos. Respecto al tema, el blog Planeta de agua señala que “este proceso es consecuencia de la excesiva emisión de Dióxido de Carbono y gases sulfurosos producto de las actividades industriales y del uso de combustibles fósiles”. Ya en 2004, en una reunión de la ONU dedicada al Calentamiento Global y a la Corriente del Golfo que se detiene, “participaron 154 países con el resultado de que la única cosa que podían realizar era eliminar el empleo del petróleo y de la gasolina tan pronto como sea posible”, dice animalweb.

Bajo el caudal

La Amazonía continental sudamericana se ha convertido en la última frontera para la expansión del capitalismo trasnacional. La que por siglos fue considerada como “vacío geográfico” y por algunas décadas como “reservorio de biodiversidad” y “reguladora del clima” del planeta, hoy sufre el embate de fuerzas empresariales capaces de transformarla para siempre, destruyendo o alterando sus frágiles ecosistemas, aniquilando o asimilando a sus últimos pueblos indígenas y reforzando la explotación y la precariedad económica entre el conjunto de su población, especialmente entre los campesinos extractivistas que siempre han defendido, precisamente, el modelo de desarrollo opuesto. http://www.scribd.com/doc/136562545/Bajo-El-Caudal-El-impacto-de-las-represas-del-rio-Madera-en-Bolivia o en http://www.fobomade.org.bo/libros/bajoelcaudal.pdf

Amazonía sin petróleo

“La hojarasca era implacable. Todo lo contaminaba de su revuelto olor multitudinario, olor de secreción a flor de piel y de recóndita muerte. … hasta convertir lo que fue un callejón con un río en un extremo y un corral para los muertos en el otro, en un pueblo diferente y complicado, hecho con los desperdicios de los otros pueblos”.

LA HOJARASCA

Gabriel García Márquez.

Campaña contra el petróleo en la Amazonia de La Paz

“La gente piensa que es un territorio de descanso y que no es aprovechado, sin embargo, nosotros vivimos ancestralmente. Ahí están la cultura mosetén y tchimán, la flora, la fauna. Ahí está el río y están las cosas nuestras y todo lo que vive. Éste es nuestro mundo, degradarlo y destruirlo sería fatal para nosotros, ya no existiríamos si hay cualquier tipo de afectación, sea con las petroleras o con las represas”.

Reflotando el proyecto El Bala

La Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) se encuentra elaborando los términos de referencia de los estudios del Proyecto Hidroeléctrico “El Bala”, de acuerdo al Decreto Supremo 29191 del 14 de julio de 2007, que una vez más lo declara de prioridad e interés nacional. Ante la alta probabilidad de que el proyecto sea inviable, cabe preguntarse sobre las razones para gastar varios millones de dólares en esos estudios, priorizando “El Bala” sobre otras alternativas de solución a la situación de incertidumbre energética que atraviesa el país, mencionada en ese Decreto.

Represas sobre el río Madera

Con el apoyo del gobierno de Lula da Silva la empresa Odebrecht se prepara para iniciar obras de la represa Santo Antonio, la primera a ser construida dentro de lo que se ha llamado el Complejo del río Madera, una hidrovía de 4.200 km. con cuatro represas hidroeléctricas con exclusas para la navegación, dos situadas en el Brasil (Santo Antonio y Jirau), la tercera en aguas binacionales boliviano-brasileras y una cuarta en Bolivia, en Cachuela Esperanza, en total 17000 MW de electricidad con destino a las industrias del sur Brasileño, a las cuales se añade una línea de transmisión de alta tensión.