28 Abr
2015

* Docente Investigador Facultad de Agronomía-UMSA

El Plan del Sector  Desarrollo Agropecuario y  la  Agenda  2025  preparadas por el  gobierno nacional  están orientados   en una primera instancia  a fortalecer los rubros de la  agricultura y   ganadería  en sus diferentes etapas productivas para apoyar  y lograr la soberanía alimentaria. Como en la  actualidad el país no produce todos sus alimentos básicos, el gobierno se ve  obligado a  importar algunos productos agrícolas con el objeto de cubrir las necesidades alimenticias de la población,  como  el trigo, maíz, papa,  tomate, zanahoria, cebolla,  y otros.

Sin embargo, según algunas autoridades el  robustecimiento de  las actividades  agropecuarias  en el país (La Razon, abril 2015) ,  también apuntarían a exportar algunos productos agropecuarios y sus derivados y  tratar de que este rubro pueda auxiliar y  contrarrestar la caída de los precios de los hidrocarburos y  algunos  minerales (oro, estaño y otros), permitiendo generar ingresos económicos para cubrir las diferentes obligaciones que tiene el gobierno como infraestructura caminera, hospitales y otras de carácter  sociales  (educación, salud, bonos y otros).

Para lograr este propósito, el gobierno  está empeñado  en ampliar en primer lugar  la frontera agrícola  e  incrementar  los rendimientos por unidad de superficie de los principales cultivos. La superficie cultivada en el país durante la  gestión  2013-2014, alcanzo  aproximadamente   3,2 millones y se pretende llegar  hasta el 2025  a  10 millones de ha,  en los  próximos 10 años. Sin embargo, surge la interrogante  en primer lugar si ¿se conoce con cierta exactitud las áreas potenciales del pais? para ampliar las áreas de cultivo y  segundo, ¿si es posible que el país pueda competir  y generar suficientes  ingresos económicos con este rubro?, considerando que los  rendimientos de los principales cultivos son muy inferiores a los alcanzados en los países vecinos, por diferentes factores como insuficiente tecnología e infraestructura productiva, los efectos del cambio climático. Insuficentes cantidad de producción y otros. Por  otro lado, la agricultura en varios países está subvencionada, cuentan  con tecnología  de punta que les permite practicar una agricultura de precisión  (con ayuda de la teledetección, sensores remotos   y otro tipo de información), asimismo sus gobiernos apoyan  de gran manera la investigación agropecuaria para resolver los diferentes problemas que aquejan  a este rubro (productivo,  transformación, comercialización, créditos y otros).

A fin de analizar  esta propuesta gubernamental , es importante mencionar  por ejemplo ,  que  la superficie cultivada de quinua  en el país llego en esta gestión a aproximadamente  130 000 ha  y con la Agenda y las políticas de Desarrollo Agropecuario   se pretende  alcanzar  410 000 ha, lo que representa un incremento del área cultivada en 230% y que sus  rendimientos se incrementen de 0,5 a 0,9 TM por ha ( 180%). En el caso del trigo la superficie cultivada  en esta gestión es de 102 000 ha (lo que cubre solo el 43% de nuestros requerimientos) y con este plan se proyecta  extender su  superficie   a  602 000 ha (280%) y mejorar sus rendimientos de 1,4 TM a 3,4 TM por ha (242 %). De la misma manera,  en esta propuesta se  ampliara  las áreas de cultivo para el  arroz, maíz, soya, papa yuca, forrajes y otros.

Una de las estrategias que el gobierno  nacional pretende utilizar para ampliar la frontera agrícola es distribuir principalmente las  tierras fiscales que aún están disponibles, las mismas que  ascienden a unas 6,2 MM de ha (Sin embargo cerca de  2,5 millones ya han sido distribuidas  a algunas comunidades).

Si bien, esta  propuesta gubernamental parece muy interesante para lograr la tal ansiada  Soberanía Alimentaria y así cubrir las demandas  de  nuestros propios  alimentos básicos (no solo en cantidad  sino que de acuerdo a la nueva Constitución Política  del Estado se menciona que estos sean inocuos para la salud humana), preocupa que  para  habilitar áreas de cultivos o pasturas para la ganadería, se pretenda continuar con la deforestación  de  grandes extensiones bajo bosque. Por otro lado, dentro de la  agricultura convencional es muy común se utilice de manera excesiva algunos agroquímicos, los mismos que por su efecto residual podrían  afectar la calidad de los alimentos y la salud. Preocupa que el sector agroindustrial del oriente,  esté interesado en ampliar el uso de los transgénicos (actualmente gran parte de la soya cultivada en el país es transgénica)  a otros cultivos como el maíz, arroz y otros.

Otro motivo de preocupación para producir alimentos sanos e inocuos, debería ser de que en algunas zonas del país por sus características geológicas y mineralógicas sus  suelos y aguas están afectados  por la presencia natural o antrópica (principalmente por las actividades mineras) de metales pesados (Elementos Traza). Estos  elementos (Pb, Co, Cd, Zn, Sn, Cu y otros como el arsénico y Hg) en general son tóxicos cuando sus niveles sobrepasan sus límites de referencia y de acuerdo a su biodisponibilidad  podrían ser absorbidos por las plantas y afectar la calidad de los alimentos y a la larga la salud humana debido a que se van  acumulando en el organismo (huesos, tejidos y órganos), debido a su  escaza biodegradación.

Asimismo, extensas áreas en el Occidente del país (Altiplano y Bloque oriental), están sufriendo también graves problemas de degradación  natural y antrópica de sus suelos (salinización/alcalinización y erosión de suelos), por causas naturales y antrópicas,  disminuyendo la capacidad productiva y la perdida de importantes áreas  de cultivo y pastoreo.

Si bien, por un lado, se está pensando en ampliar la frontera agrícola,  no tenemos leyes ni reglamentos que eviten   ampliar la mancha urbana hacia tierras con alta o mediana vocación agrícola (valle de Achocalla en La Paz, calle central en Cochabmaba entre algunos ejemplos).

De acuerdo  al último censo (2012), la población  del país  se ha incrementado  de

manera importante en los últimos años y se ha concentrado también en algunas ciudades  fuera del eje tradiconal  (Potosí, Oruro, Tarija y Sucre debido a la migración). Asimismo, según los datos del INE  preocupa que el área rural  la incidencia de la pobreza  alcance  al 64% de sus  pobladores. Por otro lado, según Torrrico (2015), 102 municipios del país (30,1%) presentan una alta vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria y 199 municipios una vulnerabilidad media (58,7%), aspectos fundamentales  que nos obliga dentro de esta propuesta y  políticas  gubernamentales a  considerar también estos aspectos.

Considerando la importancia que podría tener esta Agenda en lo referente  a lograr la Soberanía alimentaria, es importante analizarla  y  buscar  respuestas a  algunas interrogantes  como:

Si ¿Se han considerado suficentemente criterios técnicos (principalmente edafológicos) y otros como climáticos, socio económicos, problemas de degradacion, etc.) para determinar con alguna precisión las áreas potenciales para esta expansión?. Existe diferente información  sobre las superficies aptas para la agricultura en el pais: la FA0 2001, mencionaba que solo el 3% es apta para la agricultura, segun Romero existirán  cerca de 16,4 millones de ha para una agricultua extensiva e intensiva (Pagina Siete, abril 2015), mientras que datos proporcionados por profesionales del Vice Ministerio de Agricultura, estas cifras  no alcanzarían  los  7 millones de ha.

Si queremos que el  rubro de la agricultura  se potencie realmente en el pais y pueda ser  uno de sus  pilares económicos, tal como lo menciona el gobierno, las  áreas  potenciales deberían  ser cuantificadas inicialmente en base a estudios de levantamiento de y de acuerdo a criterios que se manejan en otros países (Lastimosamente en  el pais no existen normas nacionales para efectuar estudios de suelos). Esta preocupación se debe en razón de que lastimosamente en el país, se tienen ejemplos que muestran que en las últimas décadas, no se ha  considerado ni  respetado suficientemente la aptitud de los suelos  para  algunos usos o  cultivos específicos. Así  en el Altiplano Sur se ha  expandido de  manera alarmante la frontera agrícola para el cultivo de la quinua,  hacia las  zonas planas y de pastoreo,  amortiguación y en algunos caso a caminos, áreas deportivas y otros. Considerando que en general predominan en el Altiplano Sur (Intersalar y otras) predominan suelos de baja fertilidad natural y muy frágiles (por su textura y escaso contenidos de MO), la ampliación con  maquinaria agrícola, disminución de los periodos de descanso, sistemas de casi monocultivo, más otros factores está   poniendo  en riesgo el complejo quinua- camélidos que es fundamental para la  producción orgánica y sostenible de este grano.

Por otro lado, en el Norte de La Paz a pesar de que la mayoría de los  estudios realizados   muestran que sus suelos son más de aptitud forestal o para uso silvo pastoril  y  ganadería, se pretende  ampliar la  frontera agrícola para cultivos agroindustriales (caña de azúcar, palma africana, etc.), sin considerar sus limitaciones, Vargas (2009), como baja fertilidad natural, problemas de acidez y toxicidad por la presencia de aluminio intercambiable y otros.  En los yungas  la expansión de los cultivos de coca  en los últimos años es alarmante, en razón de que es un monocultivo   con alta capacidad de extracción de nutrientes y cultivados en    pendientes pronunciadas. Este avance de las áreas de cultivo de manera caótica   hacia  las  partes altas de las cuencas alto andinas  está incidiendo negativamente sobre sobre cobertura vegetal (bosques), sobre la misma soberania alimentaria al afectar otras areas de cultivos  (cafetales, cítricos, etc.), erosión de suelos, ciclo hidrológico y  clima principalmente.

Por otro lado es conocida la deforestación que está sufriendo el oriente del país  (aproximadamente 300 000 ha/anuales) para cultivos  como la soya y pasturas para la ganadería, por consiguiente esta propuesta del gobierno generaría mayor deforestación y a la larga  incremento de los  problemas ambientales (recursos hídricos, biodiversidad, ) y posiblemente a otro tipo problemas.

Ante esta situación, es importante mencionar que los estudios de suelos en cualquier país del mundo (caracterizacion y evaluación de sus propiedades, clasificación y su distribución en el  espacio), son  fundamentales  previo a la identificación del tipo de proyecto y su dimensionamiento. Esta información edafológica también permite junto a otros parámetros y criterios  planificar el uso adecuado del territorio. Si bien, en el país en la década de los 60 a 70 se han realizado importantes estudios o levantamientos de suelos por el Ministerio de Agricultura y  Asuntos Campesinos (Capacidad  de Uso, Aptitud para Riego, Clasificación Taxonómica  y otros ) a escalas bastante adecuadas (1:50000) para fines de uso, esta información lastimosamente, no ha sido sistematizada y volcada a una base de datos que  permitiría utilizarlos  para fines comparativos o de monitoreo sobre los cambos que estos estarían sufiriendo (deterioro, cambios de  fertilidad, etc,). Esta información (Mapas), si estaría disponible, también permitiría en base  a una selección y  discriminación de las áreas menos aptas  ir profundizando los estudios de suelos en las zonas potenciales a niveles más detallados y para usos más  específicos.

Los  estudios de Ordenamiento Territorial  efectuados en algunos departamentos del  país  (Pando, Chuquisaca, Tarija, Potosí, Altiplano de La Paz) por ZONISIG  son bastante recientes, lastimosamente estos son a escalas pequeñas (1: 250 000), aspectos que no  permiten   diferenciar con mayor precisión  las cualidades de los suelos de algunas  zonas  potenciales. Este nivel de detalle,  enmascara  algunas áreas importantes por el problema  de las  áreas mínimas mapeables (error por comisión).

Ante esta situación, para que las actividades agropecuarias puedan cumplir con el importante  rol que se le quiere asignar en la soberanía y economía del país, es fundamental partir como en cualquier otro lugar del mundo,  primero del conocimiento del potencial que tienen sus suelos  en  sus  diferentes regiones y zonas. Esta información  evitaría también que se vuelvan a cometer  los mismos errores que  se  cometieron en  el pasado como la  Fábrica de Aceites de Villamontes   y al parecer en  la actualidad en el Complejo Agroindustrial de San Buenaventura, donde primero se ha dado  más énfasis a la instalación de las  plantas de producción o procesamiento  con una capacidad de molienda definida,  y luego, recién se trata de definir y habilitar las áreas de  producción (suelos)  necesarias  para poder suministrar  con  materia prima a dichas fábricas. La  falta de estos estudios orientados a  conocer la  fertilidad natural y aptitud  y por otro lado,  al no considerar los requerimientos de un cultivo específico  puede obligar  a que posteriormente se  trate de   adecuar los suelos  para ese cultivo,  (aplicando para tal fin  enmiendas químicas para corregir su acidez, aplicación de niveles elevados de fertilizantes químicos y otras prácticas y requerimientos como drenaje, subsolado u otros). La adecuación de los suelos a un uso específico o cultivo, puede subir considerablemente  los costos  de producción, haciéndolo insostenible  en el tiempo y por otro lado afectar el medio ambiente por la lixiviación de nutrientes  aplicados al suelo  hacia las aguas subterráneas, lagos,  ríos afectando a la  biodiversidad y al propio hombre.

Asimismo, para que los estudios de suelos y su información sea representativa de de los suelos estudios y sea confiable y veras, es fundamental que el país cuente con normas y  procedimientos para los estudios de suelos a diferentes escalas y además con métodos de laboratorio estandarizados, para lo cual es importante que los laboratorios del país estén acreditados  a nivel internacional. Por otro lado, considerando que Bolivia  es un país con un alto potencial minero gracias a su geología y mineralogía,  sería importante que se cuente para algunas zonas  con información  y mapas sobre la presencia natural de metales pesados (elementos traza)  a nivel de línea base (valores de fondo o buckground) , en razón de la peligrosidad  de estos metales  (Pb, Cd, Ni, Cu, Hg y otros como el As).,  cuando del suelo pasan a los cultivos (alimentos) de acuerdo a su iodisponibilidad  y luego se pueden acumular  en el cuerpo humano  (órganos , huesos y otros),  afectando su salud.

Como en la mencionada Agenda, también se considera la necesidad de   incrementar  los rendimientos por unidad de superficie de  los principales cultivos del país,  es necesario indicar que este propuesta parece muy razonable e importante, en razón de que evitaría de alguna manera ampliar la frontera agrícola   hacia tierras frágiles o de menor aptitud. Sin embargo, para  lograr  los objetivos mencionados es importante impulsar la investigación e innovación tecnológica acorde a principos  sociales, económicos, técnicos y ambientales.

En ese sentido,  es prioritario y fundamental que el país  fortalezca su sistema  de  investigación agropecuaria,  apoyando y desarrollando investigación e innovación  tecnológica   dentro de una visión integral y toda la cadena productiva. Asimismo, se deberían  crear mecanismos adecuados y dinámicos para que los fondos del IDH asignados a las Universidades puedan ser utilizados de manera oportuna en las diferentes actividades de una investigación y sin las trabas burocráticas actuales, y de esta manera   los investigadores y profesionales de estas casas de estudios puedan apoyar realmente a resolver los múltiples  problemas que aquejan al área rural  del pais.

Dentro de este contexto,   es necesario y prioritario que el Instituto Nacional de Innovaciones Agropecuarias y Forestales (INIAF), creado durante el gobierno del Presidente Morales, retome el papel central de la investigación por el Estado y que cumplía de alguna manera el Ex Instituto Boliviano de Tecnología Agropecuaria (IBTA), para lo caul seria importante tomar en cuenta sus experiencias positivas en temas de Fito mejoramiento, estudios de niveles de fertilización en diferentes cultivos y suelos del pais, nutrición animal entre otros. Por otro  lado, evitar las   falencias y experiencias  negativas como  temas de investigación  muy puntuales y verticales, discontinuidad y otros, situaciones  que no ha permitido la participación directa de los agricultores y por lo tanto los resultados obtenidos no han sido plenamente adoptados.

Sin embargo, hasta el momento parece que el INIAF no está pudiendo cumplir a cabalidad su misión, visión y objetivos para apoyar la soberanía alimentaria y la revolución productiva y mucho menos para los  nuevos retos de la Agenda, debido a  un presupuesto insuficiente o bajo para la investigación, falta de personal  suficentemente capacitado, continuidad e institucionalidad de los cargos para los investigadores y técnicos, infraestructura, entre otros.

El pais debería aprovechar y sacar ventajas al máximo, gracias a sus diferentes pisos ecológicos, que le permiten ser un centro importante de diversidad genética de especies y variedades con alto potencial para la alimentación humana.

Si analizamos la situación agropecuaria en algunos países vecinos, veremos que la producción de alimentos es muy importante dentro de sus políticas con el fin de  garantizar la demanda  interna de alimentos  y para la exportación con valor agregado. Para tal efecto, sus gobiernos  apoyan adecuadamente la investigación  con el propósito de fomentar e impulsar el desarrollo agropecuario en base a la generación de tecnologías adecuadas, manejo sostenible de sus recursos naturales y otras demandas.

Los centros de investigación existentes en países como Brasil (EMBRAPA), Argentina (INTA) Chile y Perú (INIA), entre otros, han obtenido y siguen obteniendo resultados importantes para apoyar la producción de alimentos. Este apoyo esencial de los gobiernos a la investigación justificando que la inversión a corto, mediano y largo plazo en investigación agropecuaria, que incluye salarios de investigadores, logística, equipamiento, capacitación de cuadros, etc., es muy importante y a la larga llega a ser rentable para el país, a condición de que los mismos sean manejados con independencia, responsabilidad y, principalmente, sin la injerencia política que aún es característica de nuestro país.

De acuerdo a la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología Interamericana e Iberoamerica (2006), los gastos totales para la ciencia, tecnología e investigación en el Brasil representan más del 1% del PIB (promedio entre los años 1990 a 2003), seguida por, Cuba , Chile, México y Argentina, mientras que según esta fuente en Bolivia no alcanza al 0,25 del PIB. Si bien, la intensidad de investigación total de Brasil es alta comparada con los niveles de América Latina, sigue siendo realmente insuficiente comparada con los niveles de países desarrollados como los Estados Unidos (2,55%) y Alemania (2,26 %).

A ello se suma que algunos componentes imprescindibles para la producción agropecuaria agua, producción agrícola, tierras y otros siguen atomizados en diferentes Ministerios o Viceministerios, sin posibilidades de una coordinación adecuada para dar respuestas ágiles a los problemas que se presentan durante la gestión agrícola, tales como plagas y enfermedades nuevas por los cambios climáticos, desastres naturales y otros problemas relacionados al mercado y la globalización.

Por otro lado, lastimosamente gran parte de la información y resultados  generados  durante décadas por el EX IBTA y otras instituciones públicas al no haber sido sistematizadas y guardadas en una base de datos, no están siendo consideradas  con la suficiente rigurosidad científica en los nuevos programas de investigación del INIAF  y se están volviendo a replicar algunos trabajos de investigación pasadas y que de alguna manera ya han  sido  validadas en varios traajos (caso niveles de fertilización potásica en zonas  donde  no existen problemas  con los niveles de este nutriente en los suelos y por lo tanto respuestas del cultivo a estas aplicaciones).

Para  que el INIAF  cumpla con los objetivos de la Agenda, debe tener un carácter descentralizado e independiente a nivel financiero, además debe contar con recursos suficientes y continuos del Estado, tanto para salarios, insumos, equipos e infraestructura. Asimismo, es imperante la capacitación e institucionalización de los cargos jerárquicos y de los investigadores y otros, condición fundamental para la continuidad de la investigación a corto, mediano y largo plazo. La no injerencia política en la designación de cargos debería ser uno de los requisitos para que la investigación funcione adecuadamente y sea manejada técnicamente  generando tecnología e innovación  adecuada, variedades resistentes y adecuadas  a los cambios climáticos, manejo de suelos, plagas y enfermedades, maquinaria agrícola y aperos de labranza, adecuados a los diferentes tipos de suelos, clima y cultivo, ganadería, forrajes y manejo de praderas, sistemas agroforestales, riego, etc. En ese sentido, el  Trabajo del CIAT en el Oriente del país,  gracias a  la  relativa continuidad y estabilidad laboral de sus  técnicos y programas integrales, está permitiendo obtener resultados para solucionar los problemas de la agroindustria, medianos y pequeños productores

Dado que uno de los componentes para lograr la producción  de alimentos es el riego, debido al déficit hídrico que el país soporta en gran parte del año, (especialmente en el occidente y sur del país),  es muy importante considerar la  información de la UNESCO (2003), que menciona que ocupamos un puesto privilegiado en cuando a abundancia de recursos hídricos,  pero no asi en cuanto a calidad de este recurso (67 de 120 paises), lo que puede limitar de gran manera  su uso para fines de riego  y para obtener alimentos de calidad.

Es importante que la investigación en el ámbito agrícola  se trabaje intensamente en el mejoramiento genético convencional, para buscar variedades que se adecúen a los cambios derivados del incremento de temperaturas, sequias, salinización de suelos y mayor incidencia de plagas y enfermedades.

Al ser nuestro país uno de los centros más importantes de biodiversidad del mundo se debe trabajar en la protección de nuestras variedades de tubérculos, raíces, granos y otros para crear nuevas variedades adecuadas a los cambios actuales y conocer con mayor profundidad sus cualidades nutritivas y alimenticias.

Como.  la Ley de la Revolución Productiva, también pretende impulsar el acceso a la mecanización del agro, es importante considerar y analizar esta situación  en razón de que en los últimos años se ha intensificado el uso  de maquinaria agrícola (tractores) e implementos como el arado de discos y otros sin el apoyo necesario a los productores (capacitación). Si bien,  la mecanización agrícola aliviana y facilita las labores de campo, su uso inadecuado y excesivo, puede favorecer el deterioro de suelos frágiles a nivel de sus propiedades físicas, químicas y biológicas, hasta el punto de provocar la erosión de los suelos,  tal como se estaría presentando en el Altiplano sur y otras zonas debido a la ampliación de la frontera agrícola y sin la suficente aplicación de practicas de conservación  de suelos (ej. barreras vivas o muertas, cortinas ropmpe vientos y otros) . Para este efecto, sería muy necesario que el INIAF cuente con un departamento técnico de investigación para estudiar todo lo relativo a aperos de labranza y equipos adecuados a las condiciones locales (tipos de suelo, clima y cultivo). Actualmente a nivel mundial existe una tendencia a disminuir el uso excesivo de la maquinaria agrícola  (labranza convencional)  y más bien trabajar en lo que se denomina labranza conservacionista que tiene el propósito de evitar la remoción excesiva del  suelo l (especialmente en zonas secas y suelos frágiles ) y así evitar su deterioro.

Seria importante además, que todos los municipios del país cuenten con  el Ordenamiento Territorial de sus espacios geográficos, con el propósito de conocer las cualidades y limitaciones de sus suelos y sus otros recursos y asi poder determinar y planificar que zonas son aptas para determinados usos.

De la misma manera, para que el respeto a  la Pachamama sea efectiva,  debemos aunar esfuerzos entre todos los bolivianos, para que esta  no solo se traduzca en  hacer  ofrendas a la tierra antes de la siembra y para la  cosecha, sino respetar su vocación, uso adecuado y sin su  sobrexplotación y sobre todo cuidarla con ayuda de practicas preventivas para que sigan siviendo a nuestros hijos, nietos y bisnietos.

Bibliografia

FAO.(2001). Perfiles nutricionales por países. Roma –Italia

Torrico, J.C. (2014). Desarrollo rural y agroalimentario en Bolivia: Procesos, problemática y perspectivas.Primera Edición. Colonia-Alemania.

Vargas. R. (2009). Mapeo digital del suelo  y su evaluación con fines de producción  de caña de azúcar  en los municipos de Ixiamas y San Buenaventura, CIB, La Paz-Bolivia.

Unesco (2003). Convension para la salvaguardia del patrimonio cultural y material, Paris- Francia.

Fuente: Revista de Investigación e Innovación Agropecuaria y de Recursos Naturales R.I.I.A.R.de la Facultad de Agronomía-UMSA.

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