29 Jul
2014

Explotación petrolera en el Parque Aguarague: las fuentes de agua del Chaco en estado crítico

La expansión de las actividades petroleras en áreas protegidas y en territorios indígenas han sido anunciadas por el gobierno del presidente  Evo Morales (Decreto 0676), citando varios preceptos de la Constitución Política del Estado (CPE) y otras normas legales en vigencia para justificar esa intervención del Estado en importantes zonas de biodiversidad como son los Parques Nacionales Carrasco, Madidi, Pilón Lajas, TIPNIS, Serranía del Iñao, las Serranías del Aguaragüe, y actualmente a la Reserva Manuripi, que fue adjudicada para su prospección a la empresa BG Bolivia.

Según el SERNAP (2014), el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Serranías del Aguaragüe fue creado mediante Ley Nº 2083, 20 de abril de 2000 con una superficie total de 108.307 ha, divididas de la siguiente forma: Parque Nacional, 45.822 ha y área de Manejo Integrado 62.485 ha. Esta área protegida ubicada en el departamento de Tarija, en la faja subandina sur de Bolivia, limita al este con la tierra comunitaria de origen (TCO) Weenhayek que forma parte de los pueblos guaraníes, y mas al sur la APG – Yacuiba.

Según el SERNAP, los objetivos para la creación de este Parque Nacional son: “Conservar una muestra representativa de la biodiversidad existente en los ecosistemas de transición entre Selvas de Montañas y Chaco Serrano”, y “Proteger la serranía del Aguaragüe como regulador del régimen hídrico y como única fuente de agua de las poblaciones del Chaco Tarijeño”.

Las principales amenazas que presenta el parque son:

el deterioro de la capacidad hidrológica del Parque debido a las actividades antrópicas (Sendas de exploración, líneas sísmicas, pozos exploratorios, piscinas de lodo, caminos, túneles, ductos, etc.); la ruptura del equilibrio ecológico provocado por la exploración y explotación de hidrocarburos; la pérdida de biodiversidad y la contaminación de los cursos de agua que abastecen a las poblaciones del Chaco tarijeño; explotación de madera selectiva de especies, bajo la modalidad de cuartoneo (cedro, roble, tajibo, guayacán, soto, curupaú y quebracho); prácticas agrícolas inadecuadas que llevan a la degradación de suelos; y, el sobrepastoreo de ganado deteriorando la cobertura vegetal.

La historia hidrocarburifera en Bolivia empieza con la explotación en esta zona, que es considerada zona tradicional, dado que allí se encuentran los principales reservorios de gas natural (no de petróleo) del país. Casi toda el área de la serranía se encuentra sometida a intensos trabajos de exploración, explotación, transporte y también a pasivos ambientales que emergen de los campos petroleros abandonados por YPFB, cuyo proceso de abandono fue deficiente de tal forma que en todo ese periodo no se realizó ninguna remediación.

Jorge Campanini afirma que, desafortunadamente desde la época de los 70 en el Parque Aguaragüe la explotación hidrocarburifera dejó como resultado aproximadamente 57 pozos mal cerrados: 1 en Camatindi; 10 en Caigua, 12 en Los Monos y 33 en Sanandita. Generando impactos por más de 30 años sobre fuentes de agua y poblaciones cercanas ya que de las serranías proviene la mayor parte del agua que utilizan, tanto para consumo humano, riego y ganado. Pese a que YPFB reconoció desde 2011 el abandono de 37 puntos críticos de pozos perforados en la década de (1970 – 1980) de las que existen emanaciones permanentes de petróleo y concentrados, sobre todo en los campos de Los Monos, Sanandita y Caigua. Por otra parte, los pueblos originarios (guaraníes) no se benefician de esa producción hidrocarburifera al contrario, al vivir ellos en esta zona, sufren los impactos directos e indirectos de esta actividad.

La empresa que mayor actividad petrolera desarrolló en la serranía fue la Standard Oíl hasta su expulsión del país después de la guerra del Chaco. El año 1920 fueron transferidas de la empresa Richmond Levering a la Standard Oíl, un millón de hectáreas para la explotación petrolera, la que posteriormente compró otras concesiones sumando siete millones de hectáreas para su explotación por un periodo de 10 años, desde 1926 a 1936. Esta compañía trabajo activamente en los campos de Sanandita (1926), Camatindi (1927), Caigua (1931) y Los Monos (1950). Este último campo inicialmente fue desarrollado por la empresa Gleen Mc Carthy.

Por otra parte el campo San Alberto (Bloque San Alberto) alberga una de las mayores reservas de gas natural del país, se encuentra ubicado en la serranía del Aguaragüe y posee ocho pozos productores (SAL-13, SAL-10, SAL-14, SAL-12, SAL-15, SAL-17, SAL-11 y SAL-16). La asociación adjudicada está conformada por Petrobras Bolivia S.A. 35%, YPFB Andina S.A. (subsidiaria de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos) 50% y Total E&P Bolivie Sucursal Bolivia 15%,.

La superficie comprometida dentro de las actividades hidrocarburiferas dentro de las serranías del Aguaragüe es de aproximadamente 78 595 ha aproximadamente el 72.5% de toda el área. A lo largo de la serranía del Aguaragüe se extienden cinco contratos de operación petrolera, un precontrato y dos nuevas áreas petroleras recién definidas, a pesar de su doble protección como Parque Nacional y como Área de Manejo Integrado.

Las empresas con actividad hidrocarburifera dentro del área son las siguientes:

OPERADOR CAMPO ESTADO AÑO
CHACO SA Los Monos Campo abandonado, pasivos ambientales 2007
Caigua Cierre de pasivos y perforación de pozos 2007
PETROANDINA SAM Aguaragüe Centro Exploración 2008
Aguaragüe Sur A Perforación pozo Timboy X2 2008
Aguaragüe Sur B Exploración 2008
EASTERN PETROLEUM & GAS Sanandita Ley que autoriza la firma de contrato (Ley 380 – 13/05/2013) Aprobado en Diputados para firma de contrato
YPFB Camatindi Cierre Camatindi X-1000 Nueva área reservada
La Ceiba Convenio de Estudio Aprobado por YPFB con National Iranian Oil Company (NIOC) Nueva área reservada
San Martin el 2012 se anuncio el proceso para su otorgación a Chaco SA 2012
PETROBRAS San Antonio – Sábalo Producción – exportación 1990

Fuente: CEDIB

Los impactos ambientales afloran y las comunidades indígenas se sienten sorprendidas por el ingreso de una última empresa china, Eastern Petroleum, sin consulta previa. Con ello se puede ver que existe contradicción  cuando se anuncia explotar un área que el mismo Gobierno declara como protegida, pese a estar en permanente contaminación con pasivos ambientales.

El gobierno asignó mediante DS 29226 siete bloques en el Subandino Sur a YPFB Petroandina SAM. De ellos, cuatro están dentro del Parque: Aguaragüe Norte, Aguaragüe Centro, Aguaragüe Sur “A” y Aguaragüe Sur “B”, que presentan una amenaza para la integridad del área protegida y para los pueblos indígenas y campesinos cuyos medios de vida dependen de los recursos de la zona, en particular del agua. Campanini ratifica este panorama cuando afirma que es posible que, al igual que en Caigua, donde “con el pretexto de remediar los pasivos ambientales han abierto caminos y brechas, suceda lo mismo en Sanandita”.

En términos generales, toda la región se puede considerar en estado crítico ambiental y ecológico, además de sociocultural, por la dimensión del problema de contaminación y perturbación del ecosistema y los impactos a las comunidades indígenas que la habitan. El tema de la remediación de los pasivos ambientales de décadas anteriores de extracción queda sin respuesta alguna y por otra parte no se recomendó medidas para diagnosticar los impactos de dicha contaminación en la salud de los niños y adultos de la población.

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