11 Jun
2014

Especialistas señalan agravamiento de las inundaciones por efecto de las represas del río Madera

Luego de los desastres ocurridos a principios de año, producto de los eventos extremos de altas precipitaciones en las cabeceras de la cuenca del rio Madera (Andes bolivianos y peruanos), sobrepasando los caudales a niveles nunca antes registrados (máximas históricas), sumado a ellos la instalación e inicio de operación de megaproyectos como las represas hidroeléctricas de Jirau y Santo Antonio, se vieron afectadas grandes áreas con inundaciones a lo largo de las riberas del rio Madera llegando hasta territorio nacional.

En fecha 20 de mayo de 2014, en la ciudad de Porto Velho se llevó a cabo un debate público con los especialistas Philip M. Fearnside (Pesquisador do Instituto Nacional de Pesquisas da Amazonia INPA), Celio Bermann (Docente del Instituto de Energia e Ambiente) y Edna Castro (doctora en Sociología, Directora do Nucleo do Altos Estudios Amazonicos), sobre el tema “Por qué son necesarios nuevos estudios de impacto de las represas hidroeléctricas después de la inundación histórica del rio Madeira“ organizado por la Fundación Universidad Federal de Rondônia (UNIR), a partir de una iniciativa conjunta con el Ministerio Público Federal de Rondonia (MPF/RO), para discutir el efecto que tuvieron las Represas Hidroeléctricas (UHEs) de Santo Antonio y Jiraú en la inundación histórica del rio Madera (2014), con el fin de dar inicio a los trabajos de una comisión de especialistas nacionales e internacionales para la revisión de los estudios de impactos ambientales.

Las represas de Jirau y Santo Antonio, que forman parte del Complejo del río Madera a cargo de los consorcios Energía Sostenible de Brasil y Santo Antonio Energía respectivamente, son proyectos que están cuasando grandes impactos y destrucción en la Amazonía, como también problemas sociales irreversibles, a pesar de que Santo Antônio Energía adoptó compromisos con programas para impulsar el desarrollo socioeconómico cultural; de protección ambiental (suelo, clima, napa freática y sedimentos); y biótico (flora y fauna acuática y terrestre, calidad del agua y vegetación). Los programas ambientales de la hidroeléctrica de Jirau propugnaron estar basadas e  principios como la equidad, la sostenibilidad, la eficiencia, la toma de decisiones participativa y responsabilidad social, con los cuales aseguraban contribuir a la mejora de la calidad de vida de las poblaciones.

Santo Antonio Energía S.A, sostiene que las represas de Santo Antonio y Jiraú fueron construidas con la más alta tecnología para alcanzar la máxima eficiencia con el mínimo impacto socio ambiental, aprovechando el alto flujo del rio Madeira para generar energía con embalse reducido y pequeña caída de agua,  modelo que permitiría que su embalse ocupe un área poco superior a la inundada en épocas de crecida. Según la información dada por las represas, el área inundada de los embalses correspondería a 230 km². Pero, la realidad parece ser diferente. El biólogo Philip Fearnside, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (INPA), afirma que la extensión real de la inundación, incluyendo la vegetación de várzea, puede ser el doble, alcanzando a  529 km².

El Movimento dos Atingidos por Barragens (MAB), sostiene que “las hidroeléctricas agravaron la inundación del rio Madera señalando que son más de 5000 familias que fueron afectadas, y 100000 personas se quedaron sin acceso al agua potable, 12 barrios de la ciudad de Porto Velho y más de 50 comunidades a lo largo de las orillas del rio Madeira, estas familias perdieron sus casas, producción …”.

Por otra parte poblaciones dentro del territorio boliviano en las riberas de los ríos Abuná, Madera, en las provincias Federico Román y Abuna del departamento de Pando, también sufrieron la pérdida de sus tierras, casas, herramientas de trabajo, la inundación de extensas áreas de cultivo y zonas de recolección de la castaña, fruto base de la economía de indígenas y campesinos amazónicos y cuyas condiciones de vida dependen enteramente de que el bosque se mantenga intacto. La mayoría de estas familias se tuvieron que mudar a sitios mas altos, y en muchos casos sin perspectivas de retorno, ya que es muy probable que en los lugares que ellos habitaban no vuelva a bajar el nivel del agua, tanto por la operación de las represas como porque los efectos de la inundación con el tiempo tienden o podrían empeorar.

Lovato (2008), en una entrevista en la publicación ODEBRECHT informa que, el líder indígena Antenor de Assis Karitiana señalaba que “Los indígenas tienen garantía de que fiscalizarán el uso de la tierra. Quedó claro que la obra tendrá un impacto ambiental pequeño para todos y no solo para los pueblos indígenas”. La previsión inicial de las represas era reasentar 2849 personas para el llenado de la represa. Pero, el Movimento dos Atingidos por Barragens, afirma que 4325 personas ya fueron removidas o tienen parcialmente inundada la tierra en los lugares donde ahora viven. El profesor Luis Novoa de la Universidad Federal de Rondonia indica que los sectores ribereños fueron los mas afectados, comunidades enteras fueron desalojadas y, desde el momento en que las empresas obtuvieron las Licencias Ambientales, estas poblaciones ya estaban desalojadas.

Las inundaciones trajeron consigo graves consecuencias, como ser:

Daños irreparables a la biodiversidad Deforestación Inundación en las áreas urbanas Conversión de suelos en  áreas pantanosas por sobresaturación de suelos, haciendo incultivables estos las mismas, Impactos sobre la vida de los pueblos indígenas, en las riberas de los ríos Contaminación de aguas subterráneas (napa freática), Proliferación de mosquitos vectores de enfermedades

El biólogo Philip Fearnside, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (INPA) explica: “En los informes ambientales, las usinas indican la vegetación de várzea como parte del lecho del río. Pero, si usted llena esas áreas y deja todo inundado el año entero, los árboles se van descomponer, las hojas se van a pudrir y liberar CO2”, afirma.

Celio Bermann docente del Instituto de Energía y Ambiente señala que los Estudios de Impacto Ambiental RIMA, realizados por Odebrech –Furnas para la otorgación de licencias ambientales de los dos mega Proyectos (Jirau y Santo Antonio) tienen muchas falencias, y en muchos casos temas muy importantes no fueron incluidos en estos estudios, entre estos tenemos:

efectos transfronterizos en Bolivia (Inundación) aumento del nivel de embalse por el proceso del acumulación de sedimentos perdida de conectividad de la várzea debido al régimen hidrológico creación de nuevos hábitats debido a los cambios bioquímicos en el agua

Esos errores en el desarrollo del EIA RIMA muestran la necesidad de realizar nuevos estudios y con ellos identificar y extender en detalle las evidencias para definir con base científica las responsabilidades de lo que ocurrió en febrero y marzo en la cuenca del rio Madera y se extendió hasta territorio boliviano, afirma.

Por otra parte Edna Castro (doctora en Sociología, Directora del Núcleo de Altos Estudios Amazónicos), señala que con el aumento del embalse socialmente estas grandes obras hidroeléctricas, provocaron una transformación en el territorio, reubicación de poblaciones, reordenamiento territorial de una forma autoritaria. La relación Empresa-Sociedad, Estado-Sociedad se dio de manera desigual afectando poblaciones indígenas en sus formas de vida al afectar la pesca y la agricultura ribereña que practican.

Esto lleva a pensar que se tienen que realizar nuevos estudios con una nueva metodología para el EIA RIMA, ya que en los estudios realizados para el licenciamiento ambiental hubo ocultamiento de información, pues  favorecían los intereses de mercado del sector eléctrico, ocultando los impactos contra las poblaciones que son de variada naturaleza. Las poblaciones fueron afectadas en su forma de vida en tierra firme y en río, causando violaciones a los derechos humanos. Esto muestra una relación de colonización y de dominación del Estado autoritario, con pretensión de ocupación de grandes empresas como Odebrech, Petrobras, entre otros, que transfieren estos territorios para ganancias de las empresas con capitales globalizados contra poblaciones indígenas ribereñas, afirma.

Ante esta situación y a los graves problemas nunca antes vistos en la cuenca del rio Madera, ya que de dicha cuenca aproximadamente el 70 porciento se encuentra en territorio boliviano y peruano, es un deber de las autoridades de los tres países involucrados el de impulsar estudios transparentes con profesionales idóneos, para conocer los impactos, que puedan ser divulgados a la población y buscar posibles soluciones. Por ello es necesario realizar nuevos estudios sobre las consecuencias de estos grandes megaproyectos, ya que los embalses de las hidroeléctricas fueron subdimensionados, y los estudios de impacto ambiental fueron aprobados por presión política, para satisfacer a los grandes consorcios.

Lovato, C (2008). ODEBRECHT informa, USINA SANTO ANTONIO, Energía de la Amazonia para el Desarrollo de Brasil. N° 137, Año XXXVI, jul/ago 2008. Pp35

http://www.energiasustentaveldobrasil.com.br/caracteristicas.asp

http://www.santoantonioenergia.com.br/es/energia/energia2/

http://www.mabnacional.org.br/noticia/carta-do-madeira-delibera-es-da-assembl-ia-popular-dos-atingidos

http://cinabrio.over-blog.es/article-hidroelectrica-jirau-insostenible-para-rondonia-y-para-brasil-122867062.html

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