14 Oct
2013

La flecha incendiaria de Bruno Racua

La llama de nuestra sangre arde

Inapagable a pesar del viento de los siglos

Humberto Ak´ abal

Era medio dìa  del  11 de octubre  de 1902, camuflado entre la selva, sigiloso como una pantera para no ser descubierto, el Takana Ixiameño  Bruno  Racua con determinación y destreza lanzó la primera flecha incendiaria que fue cortando el aire caliente hasta llegar al techo del barracón incendiando de inmediato el polvorín de los invasores brasileños que estaba ubicado en la desembocadura del arroyo Bahía con el rio Acre.

Luego vinieron otras flechas preparadas  por otros indígenas con  un pedazo de goma y sernambí en la punta para que no se apagara. El desconcierto fue total y los invasores tuvieron que huir a todas partes y cruzando el río a fuego cruzado para no ser abatidos.

La flecha incendiaria de Bruno Racua permitió  la victoria en la batalla de Bahía y  por esa razón existe el Departamento de Pando porque cambió el curso de la guerra del Acre, aunque por errores de nuestra diplomacia se capituló en la mesa de negociaciones, pues con el injusto tratado de Petropolis  cedimos 191 mil kilómetros cuadrados al Brasil, lo que hoy es el Estado del Acre.

Como son las paradojas de la historia, justamente los indígenas que sufrieron genocidio y esclavitud por parte de los colonizadores de la goma en el territorio de colonias fueron los que en buena parte conformaban la Columna Porvenir  de 95 hombres y los que fueron decisivos en la defensa del territorio y nuestra soberanía.

Se intentó  borrar de la historia oficial a Bruno Racua en los informes oficiales de la Batalla de Bahía, pero fracasaron porque la historia oral y otros narradores que participaron de la acción recuperaron el hecho histórico revindicando la figura del flechero Takana.

Recién el 2003 el parlamento nacional se declara héroe nacional a Bruno Racua, el indígena amazónico heroico y valiente como justo homenaje a su acción en la batalla de bahía. Nos queda su ejemplo de lucha y determinación para nuestra generación actual y de las que vendrán.

Hoy en día cuando recordamos 111 años de la victoria de la batalla de Bahía, no basta rendir homenaje al gran héroe amazónico, el Takana Bruno Racua sino que hay que subirse en  esa flecha incendiaria, ser la llama, surcar el aire y explosionar el polvorín de las injusticias y las opresiones que aún persisten en esta tierra. Parte de esa llama es no olvidar la memoria y la historia de aquellos que lucharon por nuestra libertad.

Bruno Racua, era un heredero de la tradición guerrera de los Takanas, de aquellos que en la segunda mitad del siglo XVI resistieron a la invasión y la ocupación colonial. Tarano Cacique de los Toromas y Arapo Cacique de los Uchupiamonas, “eran todos Takanas y tan valientes ardorosos en el combate que impidieron que los invasores se asienten en la Amazonía”, como nos narra el historiador Pablo Cingolani (1)

El flechero Takana, junto a otros como él, que participaron de la Batalla de Bahía  tenía esa tradición de lucha y resistencia contra toda opresión, la llevaban en su sangre y fueron fieles a ella con su actuación ejemplar.

Esa llama de sangre rebelde y de lucha contra las injusticias también la tenía otro descendiente Takana,  Benardino  Racua, haciendo honor a la estirpe de los Racua  asesinado el 11 de septiembre de 2008  en la masacre de Porvenir por criminales enviados por señores que aún se creían dueños absolutos de esta tierra.

No sin olvidar a otro Racua, a Luis Racua que recibió 5 impactos de bala en la cabeza y sobrevivió,  también en Porvenir.  Tan fuerte era su voluntad  que decía que no podía morir y que habían dejado 10 hijos que aún tenía que criar y educar, además que tenía que cosechar las piñas de su chaco que ya estaban maduras.  La última vez que lo vì no podía caminar y se fue a su tierra ahí en la comunidad las Mercedes a orillas del rio Madre de Dios. Dicen que volvió a caminar y  que perdonó a sus verdugos y espera que la justicia de un resarcimiento como víctima de la violencia aun llegue del gobierno algún día.

Todos estos ejemplos de la estirpe Takana y de la familia Racua se resume en la heroica gesta de Bruno Racua en defensa del territorio y la soberanía nacional. Su flecha incendiaria frenó la penetración brasileña en su codicia por el oro negro. Su flecha incendiaria permitió que hoy estemos aquí para celebrar, para recordar, para honrar su memoria y para comprometernos en seguir su ejemplo.

Seamos pues, flecheros incendiarios, seamos esa llama por la justicia, por la igualdad y la libertad no como palabras vacías de contenido sino encarnadas en nuestra acción diaria.

(1)    Amazonia Blues, Denuncia y poética para salvar a la selva. Pablo Cingolani. FOBOMADE, 2010.

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Fobomade

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