Día Internacional de los Bosques: detener la destrucción

Este 21 de marzo se celebra por primera vez el Día Internacional de los Bosques. El 2012 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó este día con el fin de celebrar la importancia de los bosques y los árboles y promover la conciencia  sobre los efectos negativos de la deforestación y otras amenazas como consecuencia de la globalización y el cambio climático.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los bosques están bajo peligro.  Entre el 2000 y 2010  la tasa de deforestación estimada fue de cerca de 13 millones de hectáreas por año. Por ello, en este Día Internacional de los Bosques, Naciones Unidas ha convocado  a "sembrar un árbol, para sembrar el futuro".

Este llamado advierte que la vida no sería posible sin los árboles. El trabajo que realizan capturando y almacenando el carbono presente en la atmósfera es bien conocido, pero los bosques desempeñan una serie de otros servicios. Son fuente de medicinas, alimentos y fibra; protegen las cuencas y las fuentes de agua fresca del mundo; son los principales santuarios de diversidad biológica terrestre; proveen combustible, trabajo e ingresos para 350 millones de personas, entre las que se cuentan las más pobres del mundo.

  Señala también que a la deforestación, se suma la propagación de plagas y enfermedades, producto del movimiento global de madera, semillas y suelo que forma parte del comercio globalizado. En todo el mundo, especies introducidas están invadiendo los bosques naturales y cambiando los ecosistemas de maneras impredecibles.

Con el cambio climático, otra amenaza creciente es el mayor riesgo de incendios forestales y tormentas lo suficientemente poderosas como para devastar grandes extensiones de bosque. Todas estas amenazas deben ser enfrentadas porque los bosques y los árboles tienen una contribución fundamental que hacer como motores del desarrollo sostenible en el futuro. Son una fuente renovable por excelencia que puede responder a múltiples necesidades y desafíos económicos, sociales y ecológicos, destaca el llamado de Naciones Unidas.

En muchas partes del mundo la deforestación está degradando los ecosistemas, disminuyendo la disponibilidad de agua y limitando el suministro de leña, todo lo cual reduce la seguridad alimentaria, especialmente para los pobres. La reducción significativa de la deforestación neta sería un paso fundamental para acabar con el hambre y lograr la sostenibilidad.

El Movimiento Mundial por los Bosques (WRM) hizo un llamado a Naciones Unidas junto a organizaciones, instituciones y personalidades del mundo entero,  pidiendo detener (y no solo reducir) la destrucción de los bosques combatiendo las causas subyacentes de la deforestación y la degradación, que son mútliples y están interrelacionadas. Estrategias macroeconómicas que ofrecen fuertes incentivos para la obtención de ganancias a corto plazo en lugar de buscar la sustentabilidad a largo plazo, estructuras sociales profundamente arraigadas que provocan desigualdad en la tenencia de la tierra así como discriminación de los pueblos indígenas, de los agricultores de subsistencia y de los pobres en general son parte de esas causas normalmente desconocidas al tratar la devastación de los bosques. El consumismo desmedido de los consumidores de los países de ingresos elevados constituye otra de las principales causas ocultas de la deforestación, mientras que en algunas regiones la industrialización no controlada es un factor clave en la degradación de los bosques, afectados por la lluvia ácida provocada por la contaminación generalizada. (www.wrm.org.uy)

La carta enviada pone énfasis en los pueblos en aislamiento voluntario para quienes es especialmente importante que se detenga la deforestación y se reconozcan sus derechos territoriales. El aumento de la apropiación de tierras, para la extracción de madera, la agricultura y la minería, “pone en peligro la permanencia del aislamiento voluntario porque, la mayor parte de las veces, las zonas donde los pueblos voluntariamente aislados pueden aún sobrevivir en este planeta y mantener su forma de vida son las que los acaparadores de tierras tienen en la mira”.

Los firmantes piden exponer y poner fin al modelo de falsas soluciones que proponen las grandes empresas, como actividades a gran escala “sostenibles” en bosques tropicales, REDD+, comercio de servicios ambientales, asociaciones entre los sectores público y privado, “economía verde” certificada, etc. Proponer y defender en cambio soluciones auténticas, es decir, defender las economías locales en lo que respecta al uso, por ejemplo, de los minerales, la biomasa y la energía. Reiteramos el llamado de la red internacional Oilwatch: ¡Dejen el petróleo y el carbón en el subsuelo! 

  Bolivia: cada año se pierden 200 mil hectáreas de bosques por la deforestación

En los últimos diez años Bolivia perdió 1,8 millones de hectáreas de bosques.  Del total nacional, 1,4 millones de hectáreas deforestadas – 76% del total – afectaron al departamento de Santa Cruz, según el  “Mapa de Deforestación de las Tierras Bajas y Yungas de Bolivia 2000-2005-2010” . ( Fundación Amigos de la Naturaleza- Bolivia.

El informe reporta que  la pérdida anual de bosques fue de 194.000 has entre 2000-2005, mientras que en el periodo 2005-2010 la deforestación se incrementó a 205.000 has por año.

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