Crisis del capitalismo

1. Economía: crisis de acumulación

La esencia del capitalismo es la maximización del beneficio con el objetivo de acumular capital. Esto lo hacen capitalistas quienes compiten entre si y quienes someten el estado a los intereses comunes de su clase.

Desde la perspectiva del largo plazo, se aprecia que esta modalidad de acumulación ha llegado gradualmente a un impasse.

El beneficio se crea mediante el trabajo. La base del beneficio es el valor creado por un trabajador por encima de su salario. Cuanto más bajo el salario, más alto el beneficio y viceversa. Otros tres factores limitan el beneficio potencial: el coste de la maquinaria (tecnología), el intercambio con la naturaleza (materia prima, energía, residuos) e impuestos. [1]

En el despertar de la evolución del capitalismo, especialmente durante los últimos 50 años, los siguientes cuatro factores han limitado y menoscabado el beneficio:

1. Salarios. Como resultado de la situación geopolítica (la amenaza del comunismo) y de las luchas sociales en los principales estados capitalistas, se incrementaron los salarios después de la Segunda Guerra Mundial, consolidándose posteriormente este incremento.2. Tecnología. Para aumentar la productividad -una necesidad para competir con capitalistas rivales- la tecnología se incrementó a costa del trabajo, la fuente de beneficio.3. Naturaleza. El desarrollo de la producción y el crecimiento del ratio capital/trabajo han originado la escasez de materia prima y los recursos energéticos que han dado como resultado el incremento de costes. La contaminación y la eliminación de los residuos también han contribuido a elevar los costes de producción.4. Impuestos. La seguridad social, la educación y la sanidad están bien desarrollados, y esto es irreversible, pero contribuyen al incremento de los impuestos.

Tasa de beneficios de las corporaciones estadounidenses (Fortune-500 -%).

Esta tendencia en la disminución de la tasa de beneficio no es un proceso lineal, sino un proceso cíclico de impulsos y estallidos. Cada capitalista intenta producir lo máximo con los salarios mínimos. Pero como los salarios agregados de todos los trabajadores constituyen la base del consumo (el poder adquisitivo), surge una contradicción: se maximiza la producción mientras el consumo se minimiza. Y puesto que estos dos campos no están conectados, las crisis de sobreproducción se suceden con frecuencia. Éstas implican reajustes asociales y dolorosos basados en la eliminación de las partes más débiles del sistema.

Un índice compuesto de actividades bancarias, divisa, deuda soberana no pagada y crisis de inflación, y caídas bursátiles (participación en ganancias mundiales)

Con la finalidad de escaparse de la tendencia a largo plazo de la disminución de la tasa de beneficio, se han ensayado al menos cinco rutas de escape sin éxito. Más bien al contrario, han agravado las contradicciones. No obstante, se siguen implementándose.

1. Neo-liberalismo. Esto fue una ofensiva para contrarrestar el incremento de los salarios e impuestos. A nivel de la microeconomía fue favorable, pero a nivel macroeconómico, socavó el poder adquisitivo que desembocó en una crisis de sobreproducción. El crecimiento económico de los años 60 y 70 fue mayor que en los 80, 90 y después del año 2000. El neo-liberalismo ha reducido asimismo las posibilidades del estado de intervenir cuando sea necesario. Finalmente, creó las condiciones para un descarrilamiento financiero.2. Globalización. La búsqueda de fuerza de trabajo barata, nuevos mercados y nuevas posibilidades de inversión. El derrumbamiento del comunismo de Europa del Este, las reformas en China después de Mao y el ascenso de las economías emergentes dieron al capitalismo un respiro. Durante este período, la cantidad de trabajadores (la fuente de beneficio) que se ha integrado en el sistema capitalista se ha duplicado, los productos baratos de países emergentes (especialmente China) mantuvieron los salarios bajos, y el comercio exterior y la inversión crecieron. Pero las economías emergentes fueron los que más se beneficiaron de la globalización, de manera que ésta está cambiando las relaciones norte-sur de modo fundamental. Es el comienzo del fin del dominio económico del norte que empezó hace 500 años (ver más adelante).

3. La deuda. Esto es la creación del nuevo poder adquisitivo (virtual). Esta alternativa se utilizó por primera vez después de la crisis del petróleo. Los petrodólares fueron inyectados en los países en desarrollo e incrementaron la demanda de bienes de consumo y equipos de las economías avanzadas del norte. El resultado fue una grave crisis de deuda a partir de los años 80. Los programas de ajuste estructural del FMI y el Banco Mundial provocaron un baño de sangre social en el sur, pero en el caso de América Latina, sembraron la semilla de la lucha de la izquierda a partir de los años 90. El año pasado, la mayoría de los gobiernos del norte tomó medidas de urgencia, ocasionando lo que llegará a ser una grave trampa de la deuda en el futuro próximo.

4. Estallido financiero. Buscando beneficio en la economía virtual. La especulación y el beneficio en el campo de las finanzas no crean valor. O se crea valor virtual o se extrae valor (beneficio) de otros sectores. La acumulación de valor virtual crea inevitablemente burbujas de vez en cuando, pero estas burbujas estallan tarde o temprano, con las consabidas consecuencias devastadoras. La crisis financiera ha llegado a tales proporciones que puede ocasionar la desestabilización de la economía en su conjunto.

5. La expansión militar (Estados Unidos). El comercio de armas y equipos militares no depende del poder adquisitivo de los consumidores. Incluso durante una crisis, se puede garantizar la acumulación mediante los pedidos militares de sectores específicos. Además, el predominio militar es un factor decisivo en la consolidación de áreas de influencia y para proteger el dominio de una divisa, especialmente cuando el cimiento económico se deteriora. Esto es particularmente cierto en el caso de Estados Unidos y donde Europa se comporta de facto como su socio menor. No obstante, las aventuras militares en Irak y Afganistán cuestan mucho (casi dos billones de dólares) sin apenas resultados. El dólar se ha debilitado y la influencia geopolítica se ha reducido. Al mismo tiempo los gastos militares agravan el ya de por si alto déficit del gobierno de los Estados Unidos. La acumulación militar de los Estados Unidos ya no tiene fundamento económico. Hay una amenaza peligrosa de sobre estiramiento.

Los hechos indiscutibles. Porcentaje de incremento de la tasa de crecimiento del PIB (Estados Unidos)

De esta manera, la esencia del capitalismo, la búsqueda del beneficio y la acumulación sin fin, está en juego.

Crisis social: inmoralidad e ineficiencia del sistema

El mundo no ha producido nunca tanta riqueza. Es posible -si la riqueza estuviera distribuida equitativamente- ofrecer a cada familia del planeta (dos padres y tres niños) una renta mensual de $2.884. [5] Una persona soltera podría recibir una media de $19 al día. Pero a pesar de esta riqueza, hay todavía una de cada cinco personas que tiene menos de $1,25 al día.

Casi la mitad de la población mundial no dispone de saneamiento, una de cada tres personas carece de electricidad y una de cada cinco no tiene una vivienda habitable ni agua potable. La riqueza está distribuida de una manera extremadamente desigual y esta desigualdad sigue creciendo. Unos 950 millonarios poseen bienes que exceden los ingresos anuales combinados del 40% de la población mundial. [6] Cada vaca en Europa está subvencionada con $900. Esto es dos veces la renta de un africano medio y 110 veces la cantidad de ayuda al desarrollo que corresponde a cada africano. [7]

Este escándalo no se limita a los países en vías de desarrollo. En los países ricos también hay disparidades similares. En mi país, Bélgica, la renta media disponible o poder adquisitivo per capita —niños, adultos, pensionistas— es de casi €2.000 al mes. De manera que una familia media de dos adultos y dos niños tiene el potencial (la media) de €7.700 al mes. [8] Esto es mucho dinero. Bélgica es uno de los países más ricos del mundo pero todavía una de cada siete personas es pobre; una de cada diez personas tiene que posponer o cancelar algún tratamiento médico porque le falta dinero y no es inusual trabajar a ritmos inhumanos para ganar €1.400.

Estos datos no reflejan los excesos del sistema sino la consecuencia de su lógica y naturaleza. Esto no es ético y suficiente para rechazar todo el sistema. Pero, además, el sistema opera ineficazmente. Históricamente, el capitalismo fue responsable de un desarrollo mundial importante, aunque muy desigual. Constituyó su valor y papel histórico. Pero en cierto momento llegó a su límite y ya es incapaz de más desarrollo beneficioso y productivo. Nunca ha sido mayor la brecha entre el potencial de desarrollo y su utilidad como lo es hoy. Daré dos ejemplos de esto. Se refieren a dos condiciones vitales esenciales: la alimentación y la sanidad.

La Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) calculó que la inversión pública de $24 mil millones al año, asociada con la inversión privada, conduciría a un crecimiento del PIB anual de $120 mil millones como resultado de vidas más largas y sanas. [9] Por el contrario, a causa del hambre, los países pobres pierden $450 mil millones cada año. La inversión es un modesto 8% de la subvención a los granjeros del norte (que desestabiliza los mercados del sur, provocando hambre). ¡Esto representa un rédito del 500%! sin mencionar los millones de vidas que podrían salvarse. Aun así, el sistema no es capaz de aplicar la lógica de la inversión necesaria.

El campo de la sanidad es igualmente apabullante. Según la Organización Mundial de la Salud, una inversión anual de $35 mil millones, aproximadamente el 1% del gasto sanitario en USA y Europa, sería suficiente para salvar ocho millones de vidas al año y produciría una ganancia anual de al menos $360 mil millones. [10]

 Crisis política: legitimidad bajo tensión

La confianza en la actual estructura política está deteriorándose. Los partidos políticos están perdiendo afiliados y a las elecciones acuden menos votantes. La popularidad de los gobernantes es baja en casi todos los países occidentales. En general, la confianza y el apoyo a la clase política gobernante están disminuyendo. En Bélgica, por ejemplo, sólo el 17% de la población tienen fe en sus dirigentes políticos. [11] El resultado de las elecciones es volátil. Los partidos de centro están perdiendo terreno a favor de los partidos extremistas, populistas y/o xenófobos. Las coaliciones son cada vez más difíciles en varios países.

El Tea Party derechista de los Estados Unidos es la expresión política de la profunda desconfianza en la elite política. Hay otros indicios del despertar de los movimientos de masas, tales como los disturbios en París hace unos años, los de Grecia con origen en las medidas de austeridad, las protestas en Gran Bretaña, Francia e Italia debido al incremento de las matrículas estudiantiles y otras luchas que asoman en el horizonte.

Lo cierto es que es demasiado pronto para hablar de una ‘crisis’ hecha y derecha, pero sí hay una pérdida importante de legitimidad y estabilidad. La legitimidad de la clase política gobernante está basada en la terca ilusión de que no está subordinada a los intereses de clase de los capitalistas sino a los del electorado en general. Esta legitimidad también está basada en el nivel de vida relativamente alto de la mayoría de la población. Pero ambas condiciones pueden debilitarse durante una crisis económica o un desempleo prolongados. La probabilidad es que a la larga se produzca una crisis política real, como ocurrió en los años 30.

Las consecuencias desastrosas del Consenso de Washington, que contrastan con los logros impresionantes de China, crean un enorme desafío ideológico para Occidente en los países en desarrollo. Más y más países miran hacia Oriente para inspirarse. La hegemonía incuestionable del modelo político e ideológico occidental ha terminado.

Crisis ecológica: el beneficio sin fin no es compatible con los límites de la naturaleza

Hay una contradicción fundamental entre la necesidad de la búsqueda sin fin de beneficio y acumulación por un lado y los límites de la naturaleza por otro. Esta búsqueda sin fin menoscaba el sistema ecológico mundial y amenaza la misma supervivencia de la especie humana. Por consiguiente, el capitalismo como existe ahora es insostenible. Quiero señalar dos aspectos: el petróleo y la necesidad de que un gobierno mundial se ocupe de la amenaza ecológica.

El capitalismo depende de recursos no renovables para casi el 90% del suministro energético primario. Dentro de este suministro, el petróleo sigue siendo muy importante porque en muchas zonas no se puede sustituir fácilmente por la electricidad u otra energía renovable. El petróleo sigue siendo la fuente principal de energía, especialmente del transporte. También se utiliza para la producción de fertilizantes, plásticos, productos químicos, acero, etc. [12] Por esta razón, el petróleo tiene todavía grandes implicaciones geopolíticas.

Las siguientes cifras ilustran dramáticamente el desafío al que se enfrenta el capitalismo. En este momento, los Estados Unidos consumen per capita 13 veces la cantidad que India y China consumen per capita. [13] Pero suponiendo un crecimiento constante de ambos países, se puede prever un tercio per capita de lo que consumen hoy los Estados Unidos. En este caso, la producción tendría que aumentar al menos un 45%. Si China e India consumieran la mitad de su per capita en 25 años, la producción tendría que aumentarse un 75%.

Es muy dudoso que esto sea posible. Si se produce este escenario, podremos prever precios altísimos que obstaculizarían la acumulación de beneficios y el incremento de grandes tensiones geopolíticas a corto plazo. No es ninguna coincidencia que el 60% de la marina estadounidense, con un contingente de 300.000 marines, esté actualmente apostada en el Pacífico y que ésta sea más activa que nunca.

Los problemas medioambientales representan costes ‘externos’ que, si se toman en cuenta, erosionarán el beneficio. Por consiguiente, los capitalistas no se motivan para pagar estos costes. Este problema de "externalidad" puede ser aliviado por los gobiernos, pero esto colisiona con la estructura institucional del capitalismo. Los estados están subordinados a los intereses de clase de los capitalistas y no al revés, de modo que los sectores que están amenazados por medidas austeras presionan a sus gobiernos, generalmente con éxito. Es más, algunos estados capitalistas se motivan principalmente para maximizar su tasa nacional de acumulación con el fin de permanecer dentro de la competencia global.

Es por esto que ningún gobierno mundial pueda representar con eficacia el interés colectivo del planeta y que no haya ningún mecanismo efectivo para regular el medio ambiente global. [15] Esto es la esencia del porqué las conferencias medioambientales de Kyoto y Copenhague no tuvieron éxito y fueron insuficientes para gestionar las amenazas ecológicas fundamentales.

Bibliografía

Amin, S., Obsolescent Capitalism , Londres 2003Amin S., ‘Ending the crisis of capitalism or ending capitalism in crisis? abril 2010, ver aquí, formato pdf.

Arrighi G., Adam Smith in Beijing. Lineages of the Twenty-First Century, Londres 2007.

Bello W., ‘The global collapse: a non-orthodox view’ in Philippine Daily Inquirer, 11 febrero 2009.

Dierckxsens W., La crisis mundial del siglo XXI: Oportunidad de transición al poscapitalismo, Bogotá 2008.

Halper S., The Beijing Consensus: how China’s authoritarian model will dominate the twenty-first century, Nueva York 2010.

Houtart F., Deslegitimar el capitalismo. Reconstruir la esperanza, Caracas 2007

Kurz R., Der Kollaps der Modernisierung, Frankfurt 1991 .

Li M., The Rise of China and the Demise of the Capitalist World-Economy, Nueva York 2008.

Vandepitte M., De kloof en de uitweg. Een dwarse kijk op ontwikkelingssamenwerking, Berchem 2004.

Wallerstein I., The essential Wallerstein , Nueva York 2000.

Notas

[1] Wallerstein I., The essential Wallerstein , Nueva York 2000.[2] Bello W., ‘The global collapse: a non-orthodox view’ in Philippine Daily Inquirer, 11 febrero2009.[3] Financial Times, 27 octubre 2010, p. 11.[4] The Economist, 27 febrero 2010, p. 45.[5] Cifras de 2008, PPP, basado en PNUD, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 2010, Nueva York 2010.[6] Cálculos sacados de The Economist, ‘The world’s richest people’, 17 marzo 2007, p. 110 y PNUD, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 2010.[7] PNUD, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 2003, Nueva York 2003, p. 153.[8] Basado en PNUD, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 2010, p. 210.[9] FAO, State of Food Insecurity in the World 2004, Roma 2004, p. 5.[10] PNUD, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 2003, p. 98 & 101.[11] De Standaard , 17 maart 2010.[12] Li M., The Rise of China and the Demise of the Capitalist World-Economy, Nueva York 2008, p. 148-9.[13] British Petrol, BP Strategical Review of World Energy 2010, junio 2010, p. 11.[14] The Economist, 19 noviembre 2005, p. 22.[15] Li M., op. cit., p. 144.[16] The Economist, 21 enero 2006, p. 66.[17] The Economist, 27 febrero 2010, p. 72.

Otros ponentes de la conferencia fueron Roberto Savio, Susan George, Ricardo Petrella, Rémy Herrera, Walter Stahel. Eduardo Estévez Martín y Guy Bajoit. La conferencia fue organizada por la Fundación Instituto de Cultura del Sur, Madrid. Fuente: Rebelión.

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