Convocan a la Mesa 18 de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático

El socialismo comunitario propuesto por las organizaciones sociales y el gobierno boliviano será el eje del debate en el inédito cónclave social que se celebra del 20 al 22 de abril en la ciudad de Cochabamba, y que aglutina a cientos de talleres, conferencias, manifestaciones culturales y actividades autogestionadas, entre ellas la Mesa 18 organizada por militantes y defensores activos del proceso de cambio que ya trascendió las fronteras.

El equipo diplomático del gobierno boliviano ha incidido con éxito en el debate internacional sobre el cambio climático. Naciones Unidas instituyó el Día Mundial de la Madre Tierra el 22 de abril; declaró “héroe y defensor” de la Madre Tierra al autor de la iniciativa, el Presidente Evo Morales, y aprobó e incluyó en los debates oficiales de la Asamblea General la resolución “Armonía con la Naturaleza”, un texto que resume las opiniones, reflexiones y propuestas formuladas por los movimientos sociales del país en varios años de debate.

El movimiento popular boliviano afirma que la ONU y otras instancias internacionales pierden el tiempo en discusiones estériles sin resolver en absoluto el problema del calentamiento global, simplemente porque no pueden o no quieren reconocer que el principal causante de la crisis ecológica es el modo de producción capitalista.

El capitalismo cree ciegamente en el crecimiento económico “ilimitado e infinito” a partir de la súper explotación de recursos naturales y de reservas energéticas limitadas. A los países desarrollados ya no les alcanzan sus recursos para mantener sus ritmos de producción y consumo, razón por la cual recurren al pillaje y al saqueo de petróleo, minerales y bienes naturales de los países pobres.

El pretendido desarrollo capitalista es como un cáncer terminal que se expande por todo el Planeta destruyendo todo lo que toca. De ahí que el gran dilema del siglo XXI es “O muere el capitalismo o muere la Madre Tierra”, sentencia el Presidente Morales, nuevo embajador de los pueblos indígenas y campesinos de todo orbe y gurú del movimiento ecologista internacional.

Ha llegado la hora de enterrar los modelos de desarrollo de la civilización occidental, ya sean capitalistas o socialistas, e iniciar de inmediato la transición hacia nuevos modelos que garanticen la convivencia armónica con la naturaleza, afirman las organizaciones sociales de Bolivia.

Para que entienda la izquierda tradicional, está madurando la situación revolucionaria para la instauración de un tipo de socialismo comunitario que no solamente defienda al hombre sino que obligue a los pueblos a vivir en armonía con la Madre Tierra, explica el gobierno boliviano en su documento “El vivir bien como una respuesta a la crisis global”.

Según la vanguardia intelectual del indigenismo boliviano, la humanidad se salvará de la autodestrucción sólo si rescata los valores y la cultura del “Vivir Bien” del comunitarismo indígena, todavía vigente en suyus, ayllus, markas, tentas, tekoas y en otras formas de organización comunitaria que perduran en varias regiones del país.

Por eso, después de fundar el Estado Plurinacional en la Asamblea Constituyente, el primer fruto del proceso de cambio, el movimiento popular se propone ahora recuperar los valores culturales y la energía comunal ancestral, la principal fuerza transformadora que hará realidad la soñada sociedad del Vivir Bien que antepongan los intereses colectivos y el bien común a las demandas sectoriales y corporativas.

El Presidente Evo Morales ha prometido que guiará esta “revolución cultural” cumpliendo fielmente los mandatos de los movimientos sociales, y en repetidas oportunidades ha pedido al pueblo que le oriente y le corrija cuando dé pasos equivocados en el largo proceso de transición hacia el socialismo comunitario.

Respondiendo a la invocación presidencial, un grupo de activistas ha decidido instalar la Mesa 18 para analizar problemas reales que no se debaten en las otras 17 mesas de la Conferencia de Cochabamba.

La Mesa 18 no es una tribuna para desacreditar al gobierno ni mucho para socavar la legitimidad de un cónclave del que nos sentimos parte, recalcan los organizadores. La Mesa 18 es un espacio de deliberación y análisis de los riesgos que enfrenta la “revolución cultural”, amenazada nada menos que por el modelo de desarrollo extrativista adoptado por el gobierno de Evo Morales.

El objetivo final es formular propuestas que ayuden a enderezar el rumbo del proceso de cambio, asumiendo la responsabilidad de defenderlo y protegerlo porque ha sido concebido por el movimiento popular boliviano en varios años de lucha.

Ejes del debate en la Mesa 18

El nuevo Modelo Económico Nacional Productivo (MENP) y el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno de Evo Morales apuntalan la industrialización de una matriz exportadora de hidrocarburos, hidroelectricidad, minería, agroindustria y manufactura forestal y otros bienes básicos.

La Cancillería boliviana, principal impulsora de la filosofía del “vivir bien”, dice que “tal vez” sea necesario e inevitable en un inicio usar más materia prima y energía para satisfacer necesidades básicas y crecer económicamente, y “tal vez” Bolivia pueda desarrollar la industria siderúrgica, agroindustrial y minera en el Mutún, Huanuni, Caracoles, Matilde, Coro Coro, Karachipampa y San Cristóbal sin dañar mucho a la Pachamama.

Sin embargo, antes hay que analizar a profundidad los efectos y la viabilidad de esta sociedad industrializada que estamos proyectando, recomienda el Ministerio de Relaciones Exteriores en su documento “El vivir bien como una respuesta a la crisis global”.

Necesitamos saber:

1. ¿Por cuánto tiempo más los hidrocarburos y otros recursos naturales no renovables continuarán siendo la palanca del desarrollo productivo de Bolivia?

2. ¿En qué grado se habrán agotado las reservas de gas y otros recursos en 10 o 20 años, en el pico de los proyectos de industrialización proyectados por el gobierno de Bolivia?

3. ¿Qué futuro tendrá la industrialización dentro de 30 o 50 años, cuando la oferta de energía no llegue ni a la mitad de la actual oferta? ¿Es viable copiar a las sociedades industrializadas que sí tuvieron acceso a energía barata y abundante durante su fase de industrialización?

4. ¿Necesitamos una sociedad esencialmente distinta a la soñada y proyectada en el Plan Nacional de Desarrollo?

Nuestras certezas:

1. De ninguna manera podemos privilegiar el desarrollo del mercado externo al fortalecimiento del mercado nacional. La producción industrial y extractiva no puede ser más que complementaria a la producción de las comunidades locales, ya que es más que probable que los “frutos” del desarrollo sean temporales y se agoten mucho antes de que pueblo se beneficie.

2. Sería contraproducente que Bolivia impulse una economía que alienta el aumento de las exportaciones y la inserción en la economía mundial, desviando recursos y energía esenciales para el desarrollo de las comunidades locales.

3. La lógica del desarrollo contradice la propuesta del Vivir Bien. Conforme a la filosofía de vida indígena, no se puede ni se debe aceptar el neo extractivismo en ninguna de sus formas porque mataría lentamente al ideal del Vivir Bien, fragmentaría la vida comunal y liquidaría las bases de la subsistencia de las comunidades.

4. Hay que construir la sociedad del Vivir Bien basada en las necesidades internas, en la producción local, en el intercambio y la distribución de productos entre comunidades locales y con recursos y esfuerzos locales.

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